Y al alcanzar los 43, se espera que una fuente de sabiduría bañe súbitamente tus sesos. Pero nada de eso, amaneces con unas pocas arrugas más, acompañadas de canas, y en fin, muchas ganas de vivir. He cumplido años con un buen regalo por parte del Senado de Nueva York, o sea que muchas gracias.