A veces, las dictaduras de diferente signo se parecen tanto que hace falta echar mano de la historia y la memoria para sonreír al notar la comparación.
Hoy, en una conmemoración del fracadísimo asalto al cuartel de la Moncada, el vetusto vicepresidente cubano José Ramón Machado Ventura afirmó que la isla recibiría un cambio «sin prisas pero sin pausas». En la sombra está la vida del dictador y fundador del sistema político cubano, que pende de un hilo.
Hace 37 años, un vetusto presidente del gobierno español, Carlos Arias Navarro, propuso que la transición democrática llegaría «sin prisas pero sin pausas». En la sombra un dictador y fundador también pendía de un hilo.
España tenía a un Juan Carlos de Borbón que hábilmente logró (tras varias pausas) enfrentarse al búnker de su dictadura. No tengo idea que en Cuba, debido a la arterioesclorosis institucional, exista un personaje parecido.
Hoy, en una conmemoración del fracadísimo asalto al cuartel de la Moncada, el vetusto vicepresidente cubano José Ramón Machado Ventura afirmó que la isla recibiría un cambio «sin prisas pero sin pausas». En la sombra está la vida del dictador y fundador del sistema político cubano, que pende de un hilo.
Hace 37 años, un vetusto presidente del gobierno español, Carlos Arias Navarro, propuso que la transición democrática llegaría «sin prisas pero sin pausas». En la sombra un dictador y fundador también pendía de un hilo.
España tenía a un Juan Carlos de Borbón que hábilmente logró (tras varias pausas) enfrentarse al búnker de su dictadura. No tengo idea que en Cuba, debido a la arterioesclorosis institucional, exista un personaje parecido.
