Como la duquesa de Alba en sus viejos (es un decir) tiempos, una clave de por qué el mercado inmobiliario estadounidense sigue siendo precario es por la cantidad de propiedades que están en manos de los bancos.
RealtyTrac, que publica datos sobre la industria inmobiliaria, dice que más de 827.000 viviendas están en propiedad titular por los bancos, sin inquilinos ni arrendatarios. O sea, vacías. Aunque en EE.UU. el hipotecado puede entregar la vivienda al banco sin ningún tipo de compromiso adicional (es decir, entrega las llaves al prestamista si no puede afrontar los pagos; a diferencia de España, donde el prestatario es responsable por el importe del préstamo independientemente de lo que pase con la vivienda.)
Además, un millón más se están ejecutando, por lo cual casi dos millones de viviendas anteriormente habitadas pasarían a manos de los bancos. Estos esperan a que suban los precios de nuevo, pero que se sienten a esperar. Entre la falta de crédito a nivel de consumidor y la falta de ganas de comprar vivienda, muchos inversores saben que el mercado no ha tocado fondo.
Mientras aguardan el milagro, los bancos no están administrando muy bien estas casas vacías. Varios municipios, incluyendo Los Ángeles, han demandado a bancos, alegando que este tipo de viviendas vacías contribuye a la decadencia urbano. Los bancos dicen que son los prestamistas originarios quienes deben mantener las propiedades.
Un par de municipios han demandado a varios bancos por las hipotecas subprime. No voy a entrar en los detalles aquí, pero bastan para pintar un cuadro desolador sobre el estado de la industria inmobiliaria. La especulación inmobiliaria pura y dura, que fue el motor de la economía de este país, ha llegado por ahora a su fin. Ahora toca buscar otra burbuja que seduzca a los incautos y prorrogue el pago de la tarjeta de crédito.
RealtyTrac, que publica datos sobre la industria inmobiliaria, dice que más de 827.000 viviendas están en propiedad titular por los bancos, sin inquilinos ni arrendatarios. O sea, vacías. Aunque en EE.UU. el hipotecado puede entregar la vivienda al banco sin ningún tipo de compromiso adicional (es decir, entrega las llaves al prestamista si no puede afrontar los pagos; a diferencia de España, donde el prestatario es responsable por el importe del préstamo independientemente de lo que pase con la vivienda.)
Además, un millón más se están ejecutando, por lo cual casi dos millones de viviendas anteriormente habitadas pasarían a manos de los bancos. Estos esperan a que suban los precios de nuevo, pero que se sienten a esperar. Entre la falta de crédito a nivel de consumidor y la falta de ganas de comprar vivienda, muchos inversores saben que el mercado no ha tocado fondo.
Mientras aguardan el milagro, los bancos no están administrando muy bien estas casas vacías. Varios municipios, incluyendo Los Ángeles, han demandado a bancos, alegando que este tipo de viviendas vacías contribuye a la decadencia urbano. Los bancos dicen que son los prestamistas originarios quienes deben mantener las propiedades.
Un par de municipios han demandado a varios bancos por las hipotecas subprime. No voy a entrar en los detalles aquí, pero bastan para pintar un cuadro desolador sobre el estado de la industria inmobiliaria. La especulación inmobiliaria pura y dura, que fue el motor de la economía de este país, ha llegado por ahora a su fin. Ahora toca buscar otra burbuja que seduzca a los incautos y prorrogue el pago de la tarjeta de crédito.
