Una de mis primeras obsesiones neoyorquinas fue la calle 14 de Manhattan, que es todo un microcosmos de la ciudad. Quien se patee sus tres kilómetros y pico de un lado al otro de la isla, entenderá mucho mejor la ciudad.
El sábado, aprovechando que teníamos una fiesta cerca, nos fuimos al High Line Park, el parque construido sobre una vía de tren elevada. Durante el verano, el parque cierra a las 10. Las vistas nocturnas de Nueva York son casi siempre más sublimes que las diurnas, y la calle 14 no decepcionó.
El sábado, aprovechando que teníamos una fiesta cerca, nos fuimos al High Line Park, el parque construido sobre una vía de tren elevada. Durante el verano, el parque cierra a las 10. Las vistas nocturnas de Nueva York son casi siempre más sublimes que las diurnas, y la calle 14 no decepcionó.
