Los neoyorquinos celebramos la primavera y el otoño con cierto fervor, pero sobre todo la primera. Después del invierno tan difícil que hemos tenido, ver las flores parece todo un milagro.
El peregrinaje de rigor por estas fechas es ir al Jardín Botánico de Nueva York, en el corazón del Bronx. Sus 100 hectáreas son la envidia de muchos otros jardines, y forman un verdadero pulmón para la ciudad.
Ahí van las fotos. Haz click aquí para verlas en grande.
El peregrinaje de rigor por estas fechas es ir al Jardín Botánico de Nueva York, en el corazón del Bronx. Sus 100 hectáreas son la envidia de muchos otros jardines, y forman un verdadero pulmón para la ciudad.
Ahí van las fotos. Haz click aquí para verlas en grande.
