Nueva York siempre ha tenido una relación muy peculiar con sus muertos, siempre procurando distanciarse lo más posible de sus cementerios. Aunque existe un anillo de cementerios en Queens que dan sepultura a millones, muchos residentes no saben que varias zonas de la ciudad fueron utilizadas como depósito de cadávares.
Quizá el más famoso es Washington Square, donde fueron enterrados 20.000 indigentes en su día. Cuando se decidió construir el bonito parque y arco que llevan su nombre, los pobres muertos se quedaron ahí. Ahora, cada vez que los bohemios o demás «artistas» deleitan a los transeúntes, lo hacen encima de miles de huesos.
Algo parecido sucedió en Madison Square Park tras una epidemia de fiebre amarilla, y se supone que hay bastantes cadáveres también debajo de Bryant Park. Pero el drama de los muertos no es de otros tiempos.
Hace casi 60 años un promotor compró en subasta un par de parcelas en Queens. Resulta que sin saberlo, el municipio había embargado un antiguo cementerio familiar, de los Brinckerhoff, inaugurado en 1730 y abandonado siglo y medio después por los descendientes. Cuando el promotor quiso construir, se puso el grito en el cielo.
El contencioso llegó a los tribunales, donde el comprador, un tal Deldemónico, dijo que a juzgar por la falta de atención y lápidas (todas robadas), ya no quedaba rastro de los muertos. Si la familia había abandonado, razonó, ya no había motivo. Los tribunales pidieron a las partes que llegaran a un acuerdo por su cuenta, pero la Sociedad Histórica de Queens no pudo recaudar los 100.000 dólares que exigía Deldemónico. El municipio, cuyo embargo fue ilegítimo debido a que no se pueden embargar cementerios aun por impago de impuestos, ha clasificado el suelo como urbano no construible. Y ahí sigue.
Lo visité hace una semana y nadie adivinaría que bajo los árboles hay por lo menos 72 personas enterradas. Los terrenos siguen en un limbo jurídico que ha sobrevivido al mismo Deldemónico. Sus parientes se deshacieron de las parcelas el año pasado, vendiéndolas a una comerciante china por 103.000 dólares.
Quizá el más famoso es Washington Square, donde fueron enterrados 20.000 indigentes en su día. Cuando se decidió construir el bonito parque y arco que llevan su nombre, los pobres muertos se quedaron ahí. Ahora, cada vez que los bohemios o demás «artistas» deleitan a los transeúntes, lo hacen encima de miles de huesos.
Algo parecido sucedió en Madison Square Park tras una epidemia de fiebre amarilla, y se supone que hay bastantes cadáveres también debajo de Bryant Park. Pero el drama de los muertos no es de otros tiempos.
Hace casi 60 años un promotor compró en subasta un par de parcelas en Queens. Resulta que sin saberlo, el municipio había embargado un antiguo cementerio familiar, de los Brinckerhoff, inaugurado en 1730 y abandonado siglo y medio después por los descendientes. Cuando el promotor quiso construir, se puso el grito en el cielo.
El contencioso llegó a los tribunales, donde el comprador, un tal Deldemónico, dijo que a juzgar por la falta de atención y lápidas (todas robadas), ya no quedaba rastro de los muertos. Si la familia había abandonado, razonó, ya no había motivo. Los tribunales pidieron a las partes que llegaran a un acuerdo por su cuenta, pero la Sociedad Histórica de Queens no pudo recaudar los 100.000 dólares que exigía Deldemónico. El municipio, cuyo embargo fue ilegítimo debido a que no se pueden embargar cementerios aun por impago de impuestos, ha clasificado el suelo como urbano no construible. Y ahí sigue.
Lo visité hace una semana y nadie adivinaría que bajo los árboles hay por lo menos 72 personas enterradas. Los terrenos siguen en un limbo jurídico que ha sobrevivido al mismo Deldemónico. Sus parientes se deshacieron de las parcelas el año pasado, vendiéndolas a una comerciante china por 103.000 dólares.

Comentarios ( 1)
Esta visto que lo de DESCANSE EN PAZ no siempre es cierto, pero algo inventará la china esa para sacarle partido
Por javier | 12 de Abril 2011 a las 06:39 AM