Gracias a mi personalidad, obsesiva como pocas, sé que tengo que dejar pasar muchas cosas que en otras circunstancias o en el pasado jamás pasaría. En parte porque doy demasiadas vueltas a ciertos temas nimios, y en otra parte porque cuando empiezo en la espiral de la obsesión, en la salida salgo con un machete en la mano, machacando a diestra y siniestra.
Esto es muy malo en todos los sentidos, porque por lo general soy una persona muy tranquila y cuando empiezo con la vara no solo me parezco a una persona a la que naturalmente (valga el juego de palabras) no me quiero parecer, sino que además asusto. Varias veces seres queridos me han dicho que tienen miedo a mis prontos, y esto me preocupa de sobremanera.
Pero hay cosas que no puedo dejar estar. El otro día, sin dar muchos detalles, un editor de la sección impresa me sale con eso de «no hay que reinventar nada». Me pica, y mucho. Principalmente porque sí hay que reinventar cosas; nos pagan para que hagamos proyectos distintos y mejores. Máxime en una industria que cada vez más muestra claras señales de agonía.
Miré al editor, que tiene una cara de bonachón que no puede con ella, y le dije, «vale, ¿pero y si reinventamos esto?» El gesto de perplejidad fue enorme. Si lo vamos a hacer será pese a él.
Esto es muy malo en todos los sentidos, porque por lo general soy una persona muy tranquila y cuando empiezo con la vara no solo me parezco a una persona a la que naturalmente (valga el juego de palabras) no me quiero parecer, sino que además asusto. Varias veces seres queridos me han dicho que tienen miedo a mis prontos, y esto me preocupa de sobremanera.
Pero hay cosas que no puedo dejar estar. El otro día, sin dar muchos detalles, un editor de la sección impresa me sale con eso de «no hay que reinventar nada». Me pica, y mucho. Principalmente porque sí hay que reinventar cosas; nos pagan para que hagamos proyectos distintos y mejores. Máxime en una industria que cada vez más muestra claras señales de agonía.
Miré al editor, que tiene una cara de bonachón que no puede con ella, y le dije, «vale, ¿pero y si reinventamos esto?» El gesto de perplejidad fue enorme. Si lo vamos a hacer será pese a él.

Comentarios ( 1)
Para mandar hay que tener talento y si es así bienvenidos los gritos y reproches, en ocasiones claro, todo irá mejor para todos, el problema es cuando se quiere imponer un incompetente por razones de jerarquia
Por javier | 5 de Marzo 2011 a las 04:54 AM