Hoy anuncié en Twitter que era el primer día desde la Navidad que no veía nieve en las calles. Me adelanté a los hechos, pues al escrutar todo bien por mi ventana, aún quedan montoncitos insignificantes por un par de jardines.
El invierno y sus temporales empezaron como león: para el 31 de enero ya habían caído 143 centímetros de nieve en Central Park, y nos esperábamos lo peorcito para febrero. Pero nada de eso; apenas cayeron 12 centímetros de nieve el mes pasado, y en lo que va de este mes, nanay.
Tengo una relación amor-odio con la nieve, porque por una parte me encanta verla caer, pero por otra representa un engorro, sobre todo porque tengo que trabajar.
Por cierto, sé que estoy tentando a los cielos con este título. En Nueva York solía nevar entrado abril (el 3 de abril de 1915 cayeron 25 centímetros en Central Park y un 19 de abril se registraron 2 centímetros de nieve) pero bueno, hay que ser optimistas con la titulación.
El invierno y sus temporales empezaron como león: para el 31 de enero ya habían caído 143 centímetros de nieve en Central Park, y nos esperábamos lo peorcito para febrero. Pero nada de eso; apenas cayeron 12 centímetros de nieve el mes pasado, y en lo que va de este mes, nanay.
Tengo una relación amor-odio con la nieve, porque por una parte me encanta verla caer, pero por otra representa un engorro, sobre todo porque tengo que trabajar.
Por cierto, sé que estoy tentando a los cielos con este título. En Nueva York solía nevar entrado abril (el 3 de abril de 1915 cayeron 25 centímetros en Central Park y un 19 de abril se registraron 2 centímetros de nieve) pero bueno, hay que ser optimistas con la titulación.

Comentarios ( 1)
Es curioso el paso del tiempo y lo vengo a notar leyendo tu blog. me doy cuenta que llevo un par de años leyendolo porque recuerdo tus comentarios de otros inviernos y me encanta
Por andrea | 12 de Marzo 2011 a las 04:18 PM