A diferencia de su hermano mayor, el cercano Puente de Manhattan se construyó sin mucho drama. Tiene un estilo de acero y una entrada monumental en Manhattan, con uno de los tres arcos triunfales de la ciudad. En Brooklyn, su acceso está a apenas 100 metros del puente de Brooklyn, pero a partir de ahí son divergentes. Tiene cuatro vías de metro y una longitud de dos kilómetros.
Lo que más me gusta del Puente de Manhattan es las fenómenas vistas que ofrece del centro ciudad y del Puente de Brooklyn. Al ser un puente colgante, se mece y dobla según el viento y los vagones del metro, como demuestra este vídeo.
