En la ciudad, cerca de la puerta de las ovejas, había un estanque que en hebreo llamaban Betesda. Estaba provisto de cinco pórticos, bajo los cuales yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y lisiados, que esperaban el momento en que se producía un cierto movimiento del agua. Porque un ángel del Señor venía de tanto en tanto a agitarla, y se decía que el primero que bajaba al estanque después del movimiento del agua quedaba sano, cualquiera que fuese su enfermedad.
- Evangelio según san Juan, 5: 2-4
El otro día hablaba con varias personas y me preguntaron cuál era mi restaurante favorito en Nueva York. Es una pregunta dificilísima de contestar, porque tengo varios si se clasifican por número de visitas (El Malecón en Washington Heights), pero luego dónde dejo a Café Gitane, a mis dos favoritos del Bronx (Trattoría 809 y Crab Shanty), a Café Gitane, a Coatzingo, a todos los asiáticos de Jackson Heights, a... No sigo, soy incapaz de elegir uno, basta con saberse que tengo muchos y muy variados, tanto en la geografía de origen como en la urbana.
Lo mismo pasa con mis lugares favoritos de esta ciudad, son tantos que clasificarlos a primera vista me parecería ridículo. No voy a poner la lista completa aquí, pues aparte de larga sería pedante. Basta con decir que es amplia y cubre muchos rincones de la ciudad.
Sin embargo, hay uno que siempre me gusta y al ver la foto que saqué hace un par de semanas, en el alba posterior a una mininevada, me pareció tan evocadora y sublime que omitirla me parece criminal. La Estatua del Ángel de las Aguas, en la Terraza de Betesda de Central Park siempre me ha encantado. Esta ciudad, pese a su fama, me ha permitido muchos momentos de soledad y meditación. El ángel de Central Park siempre me ayuda en estos casos. Repito, no es mi lugar favorito, pero Nueva York sin él no sería lo mismo.
- Evangelio según san Juan, 5: 2-4
El otro día hablaba con varias personas y me preguntaron cuál era mi restaurante favorito en Nueva York. Es una pregunta dificilísima de contestar, porque tengo varios si se clasifican por número de visitas (El Malecón en Washington Heights), pero luego dónde dejo a Café Gitane, a mis dos favoritos del Bronx (Trattoría 809 y Crab Shanty), a Café Gitane, a Coatzingo, a todos los asiáticos de Jackson Heights, a... No sigo, soy incapaz de elegir uno, basta con saberse que tengo muchos y muy variados, tanto en la geografía de origen como en la urbana.
Lo mismo pasa con mis lugares favoritos de esta ciudad, son tantos que clasificarlos a primera vista me parecería ridículo. No voy a poner la lista completa aquí, pues aparte de larga sería pedante. Basta con decir que es amplia y cubre muchos rincones de la ciudad.
Sin embargo, hay uno que siempre me gusta y al ver la foto que saqué hace un par de semanas, en el alba posterior a una mininevada, me pareció tan evocadora y sublime que omitirla me parece criminal. La Estatua del Ángel de las Aguas, en la Terraza de Betesda de Central Park siempre me ha encantado. Esta ciudad, pese a su fama, me ha permitido muchos momentos de soledad y meditación. El ángel de Central Park siempre me ayuda en estos casos. Repito, no es mi lugar favorito, pero Nueva York sin él no sería lo mismo.
