Hoy empezó oficialmente el invierno, pero en esta santa ciudad las zarpas del frío se sienten desde hace bastantes días. El pasado lunes 13 el mercurio descendió por debajo de los cero grados y no volvió a subir por encima del punto de congelación hasta transcurridas 90 horas. Desde ese día no hemos tenido ningún momento por encima de los cinco grados centígrados.
Pongo todo esto como si fuera excepcional, pero no lo es. Nueva York ha tenido muchos diciembres bastante más fríos que este, pero siempre me maravilla los cambios de clima, ya sean radicales o no. Aquí he pasado (salvo una excepción) los días más fríos y calurosos de mi vida.
Lo más apasionante es que esta costumbre a los extremos produce un espíritu de continuidad. La vida urbana sigue con 35 grados o 10 grados bajo cero.
Pongo todo esto como si fuera excepcional, pero no lo es. Nueva York ha tenido muchos diciembres bastante más fríos que este, pero siempre me maravilla los cambios de clima, ya sean radicales o no. Aquí he pasado (salvo una excepción) los días más fríos y calurosos de mi vida.
Lo más apasionante es que esta costumbre a los extremos produce un espíritu de continuidad. La vida urbana sigue con 35 grados o 10 grados bajo cero.
