
Uno de los lugares curiosos de Nueva York es Roosevelt Island. Antigua isla sin puentes que albergaba penitenciaria, hospitales y manicomio, fue convertida en proyecto residencial en los años 50. Me encanta cómo conjuga su pasado con edificios nuevos (la urbanización sigue en marcha aún).
Antes de que llegara el metro en los años 80, se construyó un funicular para que sus residentes pudieran cruzar a la cercana isla de Manhattan sin muchos problemas. El viaje es un hito necesario para los neoyorquinos y el otro día nos montamos por primera vez. Aunque las vistas sobre el East River son espectaculares, me encantó la cara de estas dos señoras.
