Central Park tiene su «piscina», y aunque así denominada, es en realidad uno de los muchos estanques del parque. Es mi lugar favorito para ver el cambio de color de hojas que suele traer el otoño.A diferencia que hace dos años, los colores de 2010 no han sido muy impresionantes, que digamos, debido a un par de temporales en octubre, que dejaron muchas ramas sin hojas.
Aunque no esté tan colorido, la visita fue todo una gozada. Debido a su ubicación, está lejos de turistas y de las manadas de residentes que se lanzan a Central Park. Se respira, casi, tranquilidad absoluta.
Un buen guía turístico pondría el lugar exacto, pero no soy tan tonto como para compartirlo así por así.
