A veces te topas con estas cosas y te llegan al alma. El otro día estaba hablando con un amigo sobre la repatración y sobre cómo algunos inmigrantes amamos un país que apenas existe en nuestras memorias y muy poco más. Y la realidad te lleva por un largo desengaño, prolongadísimo porque no hay nada que más persevere que la morriña.
Y entonces veo que Vladimir Nabokov, que experimentó como pocos con la crisis de identidad nacional y el cambio de panorama, escribió algo muy parecido en la versión rusa de Lolita. El epílogo de su traducción me llega al alma y me deja sin aliento:
Y entonces veo que Vladimir Nabokov, que experimentó como pocos con la crisis de identidad nacional y el cambio de panorama, escribió algo muy parecido en la versión rusa de Lolita. El epílogo de su traducción me llega al alma y me deja sin aliento:
Me imaginé, que ese idioma me aguardaba y brotaba como un manantial leal detrás de las puertas cerradas de las cuales, tras muchos años, aún poseo la llave. Pero acabó siendo inexistente, y no hay nada detrás de esas puertas, excepto algunos troncos quemados y cortados y el desesperanzador vacío otoñal, y la llave en mi mano se parece más bien a una ganzúa de ladrón.Palabra de Vladimir.

Comentarios ( 2)
Puedo entender "la morriña" cuando alguien emigra dejando una "vida detrás". Abandona un entorno familiar por razones económicas para instalarse en un mundo( ciudad ) ajeno a su cultura y casi siempre despiadado, pero si te va muy bien, la morriña "no aflora" ni en ese caso. Si te llevan de pequeño a otro país, es complicado que pueda surgir ese sentimiento, cosa distinta es añorar la juventud perdida o a punto de perderla.
Por javier | 14 de Noviembre 2010 a las 06:38 AM
¡Qué raro, Javier! Tú hablando sin conocimiento de causa sobre cosas que ignoras, y encima crees que eres categórico y definitivo. Dejas el listón de la ignorancia atrevida muy, muy alto.
Lo que puedes en realidad entender sobre mí cabe en la cabeza de un alfiler y habría suficiente espacio para la enciclopedia Espasa-Calpe.
Por Emilio | 15 de Noviembre 2010 a las 08:22 AM