Uno de los muchos lugares mágicos que tiene la ciudad es la gigantesca estación ferroviaria de Grand Central Terminal. Salvada de la demolición por un grupo importante de personas (incluyendo a Jacqueline Onassis), esta perla del neoclasicismo tiene una bóveda espectacular, rehabilitada que muestra algunas constelaciones.
La agencia de transporte la renovó hace poco y acaba de ponerle luces digitales a algunas estrellas. En la esquina noroeste hay una pequeña tira marrón que recuerda en qué estado de dejadez estaba antes de la rehabilitación.
No se aprecia mucho en el vídeo, pero la bóveda tiene 40 metros de altura. Es uno de mis lugares favoritos para el brunch, en Cipriani Dolci y luego bajar al sótano a comer el suculento cheesecake de Junior's. Claro, posteriormente hay que andar muchos kilómetros para bajar las calorías, pero merece la pena.
La agencia de transporte la renovó hace poco y acaba de ponerle luces digitales a algunas estrellas. En la esquina noroeste hay una pequeña tira marrón que recuerda en qué estado de dejadez estaba antes de la rehabilitación.
No se aprecia mucho en el vídeo, pero la bóveda tiene 40 metros de altura. Es uno de mis lugares favoritos para el brunch, en Cipriani Dolci y luego bajar al sótano a comer el suculento cheesecake de Junior's. Claro, posteriormente hay que andar muchos kilómetros para bajar las calorías, pero merece la pena.
