
Hace años leí algo sobre la antigua autopista de los Vanderbilt, que conectó el este de Queens con Long Island. El Long Island Motor Parkway fue el precursor de una autopista de peaje moderna (con 20 casetas de cobro y todo), y se inauguró hace exactamente cien años.
Pensé que había sido sepultada por la urbanización, pero en mi paseo del 14 de noviembre me topé accidentalmente con su primer tramo. No me llamó mucho la atención y no me desvié de mi senda. El sábado, sin embargo, decidí recorrerme los casi seis kilómetros que se han mantenido de esta carretera en el municipio de Nueva York.
Decir que me encantaron se queda corto. Es irónico que algo construido para evitar peatones y tráfico animal lento ahora sea precisamente una vía limitada para peatones. Hice un montón de fotos, y en el fondo ninguna le hace justicia. Los paseantes que me adelantaron me miraban curiosos, pero al ver el color de las hojas se entendía un poco más. Pronto un vídeo, pero por ahora, mi foto favorita.

Comentarios ( 1)
Es evidente que no se construyo con finalidades filantropicas o del bien común, sino por comodidad personal, pero el que a la postre haya servido para el esparcimiento de los mortales es toda una suerte.
Por javier | 23 de Noviembre 2010 a las 08:37 AM