Y definitivamente no la tengo yo. La memoria estaba casi escondida en rincón de mi conciencia, pero al ver Glee, cuando Kurt atiende a su padre en coma en el hospital, sencillamente me la arrancó.
Lo sostengo a escondidas, nadie sabe que estoy aquí, existe una prohibición de asistir al hospital y visitarle.
Lo hago en silencio, casi sollozando, cuando sale una enfermera. «No sé por qué no le hacen caso. Los niños intuyen el amor. He visto a niños de repente despertarse y gritar, "mamá, mamá". »
Pese a las buenas intenciones de la enfermera, solo la serie televisiva tuvo un final feliz. Me cago en Glee por hacerme llorar una vez más.
Lo sostengo a escondidas, nadie sabe que estoy aquí, existe una prohibición de asistir al hospital y visitarle.
Lo hago en silencio, casi sollozando, cuando sale una enfermera. «No sé por qué no le hacen caso. Los niños intuyen el amor. He visto a niños de repente despertarse y gritar, "mamá, mamá". »
Pese a las buenas intenciones de la enfermera, solo la serie televisiva tuvo un final feliz. Me cago en Glee por hacerme llorar una vez más.

Comentarios ( 1)
Bendita empatía, en cualquier caso la predisposición a la tristeza siempre está motivada por algo en nuestro subconsciente que no acaba de aflorar o que no somos capaces de racionalizar
Por javier | 26 de Octubre 2010 a las 10:59 AM