Estoy en Washington hasta el domingo, y la verdad que sin muchas ganas de patearme la ciudad.
Lo que siempre me resulta chocante de esta ciudad es lo impersonal que me parece. Como una de las primeras capitales artificiales del mundo, la necesidad del centralismo ha fomentado su crecimiento. En cierto modo, es una ciudad para dos tipos de personas: quienes gravitan de una forma u otra alrededor del poder que ejerce, y sus moradores cotidianos.
Los primeros suelen vivir bastante lejos del centro de la ciudad y los segundos subsisten en cierta pobreza. Ambos contrastes se palpan en sus calles, dándole un aire casi surreal. Es como si Disneyworld se fusionara con un gueto, de la monumentalidad se pasa al edificio con ventanas cubiertas de madera contrachapada.
Pese a que fue la cuna de los derechos civiles, como buena ciudad sureña, sigue profundamente segregada y dividida.
Lo que siempre me resulta chocante de esta ciudad es lo impersonal que me parece. Como una de las primeras capitales artificiales del mundo, la necesidad del centralismo ha fomentado su crecimiento. En cierto modo, es una ciudad para dos tipos de personas: quienes gravitan de una forma u otra alrededor del poder que ejerce, y sus moradores cotidianos.
Los primeros suelen vivir bastante lejos del centro de la ciudad y los segundos subsisten en cierta pobreza. Ambos contrastes se palpan en sus calles, dándole un aire casi surreal. Es como si Disneyworld se fusionara con un gueto, de la monumentalidad se pasa al edificio con ventanas cubiertas de madera contrachapada.
Pese a que fue la cuna de los derechos civiles, como buena ciudad sureña, sigue profundamente segregada y dividida.

Comentarios ( 1)
Por lo que indicas parece una ciudad administrativa, lo mismo sucede con Brasilia, salvando las distancias claro. En cualquier caso, cada vez los ciudadanos están más en desacuerdo con que "los gobiernen" desde un "centro" alejado de sus ciudades y por personas ajenas, el intervencionismo no forma parte de la cultura americana, y parece que empieza un movimiento en contra, basta comprobar al inquietante TEA PARTY, bueno el martes lo vamos a ver, puede ser el principio del fin de Miser OB.
Por javier | 2 de Noviembre 2010 a las 08:24 AM