Haití es una de esas realidades que desde el punto de vista occidental es imposible tan siquiera concebir hasta que no se vive en primera persona. Después de bastante tiempo en República Dominicana, viajé a Haití en 1990 y 1991, justo antes del golpe militar contra Aristide.
Las condiciones medievales e infrahumanas de buena parte de la población me dejaron atónito. Se puede alegar que 20 años más tarde la situación tiene que haber mejorado, pero las cifras son bastante crueles al respecto. En estas dos décadas, el Producto Interno Bruto per cápita de Haití se ha contraído en un 28 por ciento.
El terremoto de ayer viene a señalar muchas cosas, entre ellas que a veces no nos damos cuenta de la enorme suerte que tenemos, y que Haití sigue siendo, por encima de otros que no hacen otra cosa que quejarse, el país maldito del Caribe.
Las cosas no siempre fueron así. A finales del siglo XVIII, cuando la población esclava decidió rebelarse, el entonces Saint Domingue era la colonia más próspera y productiva de todo el hemisferio. Inglaterra, España y Francia se disputaron el territorio rico en caña de azúcar y tras grandes batallas los haitianos lograron independizarse.
Poco a poco se fueron acoplando a la tónica política de la región, pero hasta la llegada de la familia Duvalier al poder (tan anticomunista como corrupta), el PIB de Haití estaba a la par de sus vecinos de la región. En 1950, el PIB de Haití era 30% más, en dólares constantes, que lo es actualmente.
En comparación, el PIB de Panamá aumentó en un 302% y el de Jamaica en un 277%,, para solo dar algunos ejemplos. La única otra nación que ha seguido los tristes pasos haitianos ha sido Nicaragua, ahora más pobre que en 1950.
Los números esconden también las enormes diferencias económicas entre la clase alta haitiana y el resto de la población. Situación que se ha extremado aún más en estos años.
Las condiciones medievales e infrahumanas de buena parte de la población me dejaron atónito. Se puede alegar que 20 años más tarde la situación tiene que haber mejorado, pero las cifras son bastante crueles al respecto. En estas dos décadas, el Producto Interno Bruto per cápita de Haití se ha contraído en un 28 por ciento.
El terremoto de ayer viene a señalar muchas cosas, entre ellas que a veces no nos damos cuenta de la enorme suerte que tenemos, y que Haití sigue siendo, por encima de otros que no hacen otra cosa que quejarse, el país maldito del Caribe.
Las cosas no siempre fueron así. A finales del siglo XVIII, cuando la población esclava decidió rebelarse, el entonces Saint Domingue era la colonia más próspera y productiva de todo el hemisferio. Inglaterra, España y Francia se disputaron el territorio rico en caña de azúcar y tras grandes batallas los haitianos lograron independizarse.
Poco a poco se fueron acoplando a la tónica política de la región, pero hasta la llegada de la familia Duvalier al poder (tan anticomunista como corrupta), el PIB de Haití estaba a la par de sus vecinos de la región. En 1950, el PIB de Haití era 30% más, en dólares constantes, que lo es actualmente.
En comparación, el PIB de Panamá aumentó en un 302% y el de Jamaica en un 277%,, para solo dar algunos ejemplos. La única otra nación que ha seguido los tristes pasos haitianos ha sido Nicaragua, ahora más pobre que en 1950.
Los números esconden también las enormes diferencias económicas entre la clase alta haitiana y el resto de la población. Situación que se ha extremado aún más en estos años.

Comentarios ( 1)
Bendito sea el desembarco Nortamericano. A veces uno piensa que la descolonización - preconizada por izquierdistas y progres - fue un grave error. Los paises independizados son esclavos de tiranos corruptos
Por javier | 22 de Enero 2010 a las 06:28 AM