Es muy tentador, tras ver Avatar, comparar la película a otras. Después de todo, el guión es sucedáneo y derivativo como pocos. Al compararse con Bailas con lobos, Pocahontas, Robocop y Hair, Avatar es todo menos original.
Pero la fuerza de las películas de James Cameron (y este es un proyecto suyo como pocos) no es su pericia argumentativa sino su atención al detalle. Aunque la trama está requetevista, sencillamente estamos ante un umbral de películas de ciencia ficción.
La producción es exquisita y rebosa en una visualidad que tardó casi dos décadas en plasmarse en la pantalla grande debido a la enorme tarea tecnológica de crear tantas imágenes digitales.
Como cinéfilo, me hubiera gustado que Cameron hubiera dejado su guión en manos de un buen escritor enemigo del maniqueísmo, que resaltara los conflictos humanos y limara las asperezas de los extremos en el argumento. Después de todo, tiempo le sobraba.
Soy de los que opino que de los primeros 90 minutos de Titanic se podrían haber ahorrado 80, y que los pecados de perfilar los personajes son perdonables debido al espectáculo magno y el esmero aportado al tema. Pasa más o menos lo mismo con Avatar, algunas secuencias se me hicieron eternas.
En definitiva, con Avatar se debe dejar el sentido común en casa y sencillamente disfrutar del espectáculo. Es un cuadro tan bonito que no hay por qué rascarlo, aunque sea tridimensional.
Pero la fuerza de las películas de James Cameron (y este es un proyecto suyo como pocos) no es su pericia argumentativa sino su atención al detalle. Aunque la trama está requetevista, sencillamente estamos ante un umbral de películas de ciencia ficción.
La producción es exquisita y rebosa en una visualidad que tardó casi dos décadas en plasmarse en la pantalla grande debido a la enorme tarea tecnológica de crear tantas imágenes digitales.
Como cinéfilo, me hubiera gustado que Cameron hubiera dejado su guión en manos de un buen escritor enemigo del maniqueísmo, que resaltara los conflictos humanos y limara las asperezas de los extremos en el argumento. Después de todo, tiempo le sobraba.
Soy de los que opino que de los primeros 90 minutos de Titanic se podrían haber ahorrado 80, y que los pecados de perfilar los personajes son perdonables debido al espectáculo magno y el esmero aportado al tema. Pasa más o menos lo mismo con Avatar, algunas secuencias se me hicieron eternas.
En definitiva, con Avatar se debe dejar el sentido común en casa y sencillamente disfrutar del espectáculo. Es un cuadro tan bonito que no hay por qué rascarlo, aunque sea tridimensional.

Comentarios ( 1)
Es la clasica pelicula que casi todo el mundo va a ver para despues criticarla, yo no, espero bajarmela GRATIS TOTAL. Por cierto, ha fallecido mi director fetiche, ERIC ROHMER, aunque para alguna de mis amigas haya sido una tortura el que la llevase a ver sus peliculas
Por javier | 22 de Enero 2010 a las 06:37 AM