A mediados del siglo XIX, Charles Dickens proclamó en una visita a Nueva York que el arrabal de la ciudad conocido Five Points (actualmente Chatham Square, en el corazón del Barrio Chino) era el peor barrio bajo que había conocido. Me acordé de la cita al ver Precious, película que logra que las duras obras de Dickens parezcan cuentos de hadas.
La narrativa de Precious se remonta al Harlem de hace 22 años, en el que una adolescente apaleada por la vida intenta levantar cabeza de su horrible situación doméstica. Castigada hasta casi el punto del autismo, la homónima Precious descubre que tomar las riendas de su ya problemática y joven vida es más difícil de lo que aparenta.
A primera vista la trama parece digna de un melodrama, y cualquier director podría haber caído en el pozo del sentimentalismo. Pero el realizador Lee Daniels cuenta todo con una dignidad apabullante y un bisturí realista que se limita a relatar sin tremendismos.
Precious (Gabourey Sidibe) se ve rodeada de un elenco (Mo'Nique Paula Patton y una estupenda Mariah Carey) que al igual que ella actúa de maravilla, y cuando la tanda de palos resume su implacable tarea, la lágrima que arranca no es artificial ni inmerecida.
En cierta medida, Precious es el Doubt (La duda) de este año, aunque menos claustrofóbico y sin ápice de duda. Un elenco se reparte un largometraje que no peca de sentimental.
A Hollywood siempre le han gustado las historias de los desfavorecidos, y no está de más indicar que es la favorita al Óscar, pese a su estilo de cinema verité.
La narrativa de Precious se remonta al Harlem de hace 22 años, en el que una adolescente apaleada por la vida intenta levantar cabeza de su horrible situación doméstica. Castigada hasta casi el punto del autismo, la homónima Precious descubre que tomar las riendas de su ya problemática y joven vida es más difícil de lo que aparenta.
A primera vista la trama parece digna de un melodrama, y cualquier director podría haber caído en el pozo del sentimentalismo. Pero el realizador Lee Daniels cuenta todo con una dignidad apabullante y un bisturí realista que se limita a relatar sin tremendismos.
Precious (Gabourey Sidibe) se ve rodeada de un elenco (Mo'Nique Paula Patton y una estupenda Mariah Carey) que al igual que ella actúa de maravilla, y cuando la tanda de palos resume su implacable tarea, la lágrima que arranca no es artificial ni inmerecida.
En cierta medida, Precious es el Doubt (La duda) de este año, aunque menos claustrofóbico y sin ápice de duda. Un elenco se reparte un largometraje que no peca de sentimental.
A Hollywood siempre le han gustado las historias de los desfavorecidos, y no está de más indicar que es la favorita al Óscar, pese a su estilo de cinema verité.
