Ayer fuimos a merendar a Prospect Park. El parque, en el corazón de Brooklyn, nos queda bastante lejos pero mereció la pena compartir buenos momentos con unos amigos.
El lugar, que elegimos casi al tun tun hace año y pico, me parece sensacional y placentero. Me encanta el puente.
A diferencia que Central Park, hay menos gente y pocos indicios de que estamos metidos en la ciudad (las 235 hectáreas de verde de Prospect Park no vienen mal para sumergirse en la ilusión). La temperatura, como viene siendo en estos casos, ideal.
Después un paseo por la zona al sur del parque, que pasa de barrio popular a señorial en cuestión de metros. Ha tardado lo suyo, pero ya está aquí la primavera. Pronto me quejaré sobre el calor, pero por ahora no.

Comentarios ( 2)
Parece uno de tantos lugares idílicos, sino fuera porque está rodeado del monstruo urbano de ladrillo y acero, dispuesto a tragarse a todos.
Por javier | 12 de Mayo 2009 a las 04:20 AM
Sí, por lo menos a ti no te ha tragado una ciudad, Javier. No te ha consumido ese monstruo urbano y seguro que vives en un paraje idílico rodeado de as vaquiñas e as troitas, ¿no?
Por Emilio | 26 de Mayo 2009 a las 03:25 PM