El alcalde de San Angelo, un municipio texano con casi 90.000 habitantes, acaba de presentar su renuncia. Resulta que J.W. Lown se enamoró de un mexicano, que tenía visa de estudiante para permanecer en EE.UU., y para evitar la separación y la ilegalidad, se tuvo que ir a vivir a México con él.
Lown, que acababa de ser reelegido con más del 80 por ciento del voto, dimitió a distancia desde México. Dijo que prefería abandonar su cargo antes de cometer una ilegalidad inmigratoria con su pareja.
La noticia resalta algo que vivo en mis propias carnes, la total ausencia de protección migratoria para las parejas internacionales del mismo sexo. Muchos simpatizantes con la causa no entienden cómo si Lown se hubiera casado en algún estado que lo permite (cada vez más), no hubiera importado. Las leyes federales no reconocen su unión, por lo cual da exactamente igual.
Por estos motivos, que los vivo en casa, he escrito una carta a mi senadora estatal. La excelentísima Sheila Huntley dice estar en contra de la ley de matrimonio homosexual. Le he explicado que el problema es que no hay sucedáneo jurídico ni derecho menor en el estado de Nueva York.
Si el proyecto de ley no se aprueba, seguiremos sin tener todo tipo de derecho, y eso que llevamos casi cuatro años como pareja estable. Le he pedido a la señora Huntley que si no quiere respaldar dicho proyecto de ley, que por lo menos esté dispuesta a apoyar una ley de parejas.
Dudo mucho que me responda. Estas personas dicen tener compasión pero no ofrecen soluciones. Intentan esconder sus prejuicios profundos pero a la hora de la verdad no pueden.
Por eso entiendo a Lown. Es mucho más sencillo buscarse un futuro en un país ajeno ante la indiferencia del propio.
Lown, que acababa de ser reelegido con más del 80 por ciento del voto, dimitió a distancia desde México. Dijo que prefería abandonar su cargo antes de cometer una ilegalidad inmigratoria con su pareja.
La noticia resalta algo que vivo en mis propias carnes, la total ausencia de protección migratoria para las parejas internacionales del mismo sexo. Muchos simpatizantes con la causa no entienden cómo si Lown se hubiera casado en algún estado que lo permite (cada vez más), no hubiera importado. Las leyes federales no reconocen su unión, por lo cual da exactamente igual.
Por estos motivos, que los vivo en casa, he escrito una carta a mi senadora estatal. La excelentísima Sheila Huntley dice estar en contra de la ley de matrimonio homosexual. Le he explicado que el problema es que no hay sucedáneo jurídico ni derecho menor en el estado de Nueva York.
Si el proyecto de ley no se aprueba, seguiremos sin tener todo tipo de derecho, y eso que llevamos casi cuatro años como pareja estable. Le he pedido a la señora Huntley que si no quiere respaldar dicho proyecto de ley, que por lo menos esté dispuesta a apoyar una ley de parejas.
Dudo mucho que me responda. Estas personas dicen tener compasión pero no ofrecen soluciones. Intentan esconder sus prejuicios profundos pero a la hora de la verdad no pueden.
Por eso entiendo a Lown. Es mucho más sencillo buscarse un futuro en un país ajeno ante la indiferencia del propio.

Comentarios ( 2)
No todo el mundo piensa lo mismo, el ejemplo lo tuvimos en la ultimas elecciones a PRESIDENTE. En California ganó OBAMA pero se voto mayoritariamente en contra del matrimonio homosexual, es decir votaron en contra muchos de los votantes de OBAMA. El problema radica, a mi juicio, en querer imponer o admitir la posibilidad de un matrimonio gay, incluso utilizando la misma liturgia. Si se hubiera planteado desde siempre como una unión homosexual o con un nombre parecido, pero con los mismos efectos legales, hereditarios, fiscales etc.., a estas alturas no existiría problema alguno.
Por javier | 25 de Mayo 2009 a las 10:11 AM
Juzgas desde la ignorancia (para variar), Javier. En la mayoría de los casos, no se ofreció la alternativa. Era el matrimonio o nada. Así sucede de Nueva York y de casi todos en EE.UU., donde las parejas del mismo sexo no tienen derechos algunos en 39 estados. A estas alturas, NADA. Eres una muestra, con tu comentario alevoso de «incluso utilizando la misma liturgia». Sí, porque eso es sagrado. De esto sabes menos que de la crisis inmobiliaria en Detroit, pero hablar es tan fácil, ¿no?
Por Emilio | 26 de Mayo 2009 a las 03:23 PM