Durante siglos Staten Island fue un reducto de pescadores y marineros, a la sombra de Nueva York. Cuando el municipio se decidió extender en 1894, los votantes de Staten Island optaron por apuntarse a la ciudad de Nueva York.
Posiblemente creyeron que los beneficios de ser parte oficial de la metrópolis les beneficiaría, pero la distancia y aislamiento de Staten Island le convirtió en el distrito olvidado de Nueva York.
Actualmente es famosa por su ferry (22 minutos para llegar a la punta sur de Manhattan), el mayor crecimiento demográfico de la ciudad y su insistencia (con un electorado marcadamente conservador) en segregarse de Nueva York.
Empecé a conocer sus calles esta semana y me ha impactado muchísimo el enorme contraste que arroja. Como en buena parte de mis paseos, siempre acabo musitando «no me puedo creer que esto es Nueva York».
Próximamente recontaré mis impresiones, por ahora lo dejo con una foto de una de sus muchas playas y con el puente de Verrazano al fondo.
