Fue casi un experimento. Se me quedó la puerta del coche sin cerrar el fin de semana, y cuando intenté arrancar el lunes por la mañana, se había descargado la batería. Como vivo en un barrio donde el estacionamiento es casi un lujo entre semana, el porcentaje de coches que dan vueltas sólo buscando una plaza es alto. Me bajé con los cables de carga, casi como si fuera un vaquero con sus cuerdas.
Pasaron dos señoras rápido y ni pararon. Una tercera me preguntó si iba a salir pero al mostrarle los cables torció el gesto y se fue. Ya me veía llamando al servicio de ayuda en carretera cuando un cuarto conductor se ofreció a darme una carga. No funcionó y tuve que llamar al sStandard & Poors acaba de publicar sus números de precios de compraventa para enero y no son nada alentadores. Aunque el punto álgido de la burbuja fue durante el verano de 2006, en el último año los precios en los principales mercados inmobiliarios han caído como el plomo.
Los sospechosos de siempre (Phoenix, Las Vegas, San Francisco, Miami y San Diego) han perdido un 40 por ciento de su valor de precio inmobiliario en esos dos años y medio, y por lo menos un 25 por ciento desde el año pasado.
En Phoenix se pueden encontrar viviendas por menos de 15.000 dólares (no muy apetecibles a juzgar por esta búsqueda) y ya casi alcanza los niveles paupérrimos de Detroit en ese aspecto.
Cualquier anuncio de que esto se acaba pronto hace caso omiso a los datos: el mercado inmobiliario en Estados Unidos sigue cayendo en espiral. Y en los mercados donde se exacerbó la burbuja, más aún.
Pasaron dos señoras rápido y ni pararon. Una tercera me preguntó si iba a salir pero al mostrarle los cables torció el gesto y se fue. Ya me veía llamando al servicio de ayuda en carretera cuando un cuarto conductor se ofreció a darme una carga. No funcionó y tuve que llamar al sStandard & Poors acaba de publicar sus números de precios de compraventa para enero y no son nada alentadores. Aunque el punto álgido de la burbuja fue durante el verano de 2006, en el último año los precios en los principales mercados inmobiliarios han caído como el plomo.
Los sospechosos de siempre (Phoenix, Las Vegas, San Francisco, Miami y San Diego) han perdido un 40 por ciento de su valor de precio inmobiliario en esos dos años y medio, y por lo menos un 25 por ciento desde el año pasado.
En Phoenix se pueden encontrar viviendas por menos de 15.000 dólares (no muy apetecibles a juzgar por esta búsqueda) y ya casi alcanza los niveles paupérrimos de Detroit en ese aspecto.
Cualquier anuncio de que esto se acaba pronto hace caso omiso a los datos: el mercado inmobiliario en Estados Unidos sigue cayendo en espiral. Y en los mercados donde se exacerbó la burbuja, más aún.

Comentarios ( 1)
El problema es que si los precios caen en picado y la gente abandona o la echan de sus casas, quien va a querer vivir en un barrio fantasma por baratas que estén las casas. En el valor de una casa están muchos parámetros y entre ellos el tipo de vecinos, si no los hay o son ocupas o marginales, nadie querría vivir a su lado aunque te regalen la casa. Paradojas de la crisis.
Por Javier | 3 de Abril 2009 a las 03:57 AM