Uno de los motivos por los que me mudé a Nueva York fue para pasear. Como soy un poco obsesivo para ello, empecé trazándome proyectos para andar. Primero Broadway (en tramos distintos, con un total de 20 kilómetros), después el litoral de todo Manhattan (ídem, 52 kilómetros), todos los puentes de Manhattan que se pueden cruzar a pie, las avenidas de Manhattan, etc.
El proyecto se secó a finales del año pasado, me quedé sin ambiciones porque el resto de los distritos de Nueva York parecían remotos. Entonces Carlos me regaló para Navidad el libro de lugares ocultos de la ciudad (Forgotten New York) y me empezaron a brotar ideas.
Una de ellas fue conocer su segundo distrito más pequeño, el Bronx, de pe a pa. Trece caminatas y 250 kilómetros después, ya puedo afirmar que me he visto lo más importante del Bronx. Tiene partes que me han gustado tanto que hasta consideré mudarme a uno de sus barrios, algo impensable hace cuatro meses.
En otro apartado pondré lo que más aconsejo de ver en el Bronx, pero ahora ya paso a otros pastos. No sé si será Brooklyn o Staten Island, quizá una combinación de ambas, pero pies a la obra.
Lo que está claro es que el cuerpo me pide andar. Vuelvo a veces hecho polvo (el 7 de marzo me recorrí a patita 32 kilómetros), pero cuando lo omito por una semana me siento algo raro.
El proyecto se secó a finales del año pasado, me quedé sin ambiciones porque el resto de los distritos de Nueva York parecían remotos. Entonces Carlos me regaló para Navidad el libro de lugares ocultos de la ciudad (Forgotten New York) y me empezaron a brotar ideas.
Una de ellas fue conocer su segundo distrito más pequeño, el Bronx, de pe a pa. Trece caminatas y 250 kilómetros después, ya puedo afirmar que me he visto lo más importante del Bronx. Tiene partes que me han gustado tanto que hasta consideré mudarme a uno de sus barrios, algo impensable hace cuatro meses.
En otro apartado pondré lo que más aconsejo de ver en el Bronx, pero ahora ya paso a otros pastos. No sé si será Brooklyn o Staten Island, quizá una combinación de ambas, pero pies a la obra.
Lo que está claro es que el cuerpo me pide andar. Vuelvo a veces hecho polvo (el 7 de marzo me recorrí a patita 32 kilómetros), pero cuando lo omito por una semana me siento algo raro.

Comentarios ( 1)
Hacer deporte produce euforia y por tanto sensación de bienestar y "engancha", aunque también podría pensarse que "estas buscando algo"
Por Javier | 7 de Abril 2009 a las 03:30 AM