El pasado sábado hice un pequeño paseo y decidí irme a dar un masaje chino, más bien a lo bestia, de hora y media. Al salir apenas podía andar. Lo exacerbé el domingo, pues me sentí bien y di un tour de Harlem a varios amigos. El paseo fue relativamente corto para mí (unos 9 kilómetros) pero tras nuestra opípara cena en la taquería El Paso, apenas me podía levantar.
Tres días más tarde estoy mucho mejor, pero lo que más me choca de todo esto es que en el peor momento andaba como un señor muy mayor, a unos 10 pasos el minuto. La reacción de la gente alrededor no era de pena sino casi lo contraro: asco y furia de que no andara deprisa. No puedo olvidar las miradas que recibí ni un comentario pasajero de alguien que me adelantó (cosa fácil) y comentó en español a su acompañante: «El día que esté así preferiría que me maten».
Caray.
Tres días más tarde estoy mucho mejor, pero lo que más me choca de todo esto es que en el peor momento andaba como un señor muy mayor, a unos 10 pasos el minuto. La reacción de la gente alrededor no era de pena sino casi lo contraro: asco y furia de que no andara deprisa. No puedo olvidar las miradas que recibí ni un comentario pasajero de alguien que me adelantó (cosa fácil) y comentó en español a su acompañante: «El día que esté así preferiría que me maten».
Caray.

Comentarios ( 1)
Está claro que la gente es "encantadora" y la empatía fluye a raudales. Echate 20 años encima y ya sabes en donde no deberías vivir.
Por Javier | 12 de Febrero 2009 a las 05:18 AM