Estoy seguro que ayer a las 3:29 de la tarde, cuando el piloto anunció que harían un «hidrozaje» forzoso sobre el río Hudson, las 155 personas a bordo del vuelo 1549 de United Airways estaban convecidas que iban a morir.
Después de todo, estaban en el estrecho margen del río Hudson, rodeados de rascacielos, puentes y cerros. Si eso o la velocidad de impacto no les mataba, las heladas aguas del río y el implacable viento les remataría.
Pero nada de eso sucedió. El piloto posó el avión como si fuera el final del vuelo de un pato, las señoras y señoritas de la tripulación hicieron gala de sus ovarios al comportarse de manera rápida, eficaz y profesional. Y pese a las temperaturas (seis grados bajo cero en ese momento), todos sobrevivieron en mangas de camisa.
También la rapidez de los pilotos de los ferries y taxis de agua lograron un final inexplicablemente feliz. Ayer fue un día duro y bonito para ser periodista, pero ante todo emocionante. Cuando se confirmó que todos se habían salvado, lo celebré. No sólo fue un pequeño milagro, sino que además me permitiría irme a casa a una hora menos tempestiva.
Para los que no entiendan el título.
Después de todo, estaban en el estrecho margen del río Hudson, rodeados de rascacielos, puentes y cerros. Si eso o la velocidad de impacto no les mataba, las heladas aguas del río y el implacable viento les remataría.
Pero nada de eso sucedió. El piloto posó el avión como si fuera el final del vuelo de un pato, las señoras y señoritas de la tripulación hicieron gala de sus ovarios al comportarse de manera rápida, eficaz y profesional. Y pese a las temperaturas (seis grados bajo cero en ese momento), todos sobrevivieron en mangas de camisa.
También la rapidez de los pilotos de los ferries y taxis de agua lograron un final inexplicablemente feliz. Ayer fue un día duro y bonito para ser periodista, pero ante todo emocionante. Cuando se confirmó que todos se habían salvado, lo celebré. No sólo fue un pequeño milagro, sino que además me permitiría irme a casa a una hora menos tempestiva.
Para los que no entiendan el título.

Comentarios ( 1)
Sin restarle un ápice a los meritos del piloto - estuvo colosal - está claro que los milagros existen, aunque no tenga muy claro a que religión atribuirlo, bueno y despues está lo de la suerte que también cuenta lo suyo. En fin, que todos tenemos un destino preestablecido de antemano y no hay manera de darle el esquinazo ni de intuir por donde van los tiros.
Por Javier | 17 de Enero 2009 a las 06:07 AM