Cuenta la leyenda que en el pueblo donde nació Dino tomó tierra el arca de Noé. Hace más de 35 años este gallego llegó al Bronx, sólo y sin un duro en el bolsillo. Se aprovechó de una visa de turista y se quedó como obrero.Cuando años después llegaron su mujer e hijos, el Servicio de Inmigración estuvo a punto de deportarlos a todos en el aeropuerto, pero fueron socorridos por la suerte (que les acompañó cuando Dino se ganó la lotería de visas pocos años después). Como empleado de la compañía eléctrica, Dino prosperó en el Bronx, donde ahora tiene propiedades, al igual que en su pueblo natal.
En cuanto pueda cobrar su pensión, dice, volverá para jubilarse. No cree que se sentirá desarraigado después de tanto tiempo («vuelvo todos los veranos», explica). El motivo principal por el que no le gusta Nueva York, curiosamente, se debe a que según él las fuerzas del orden abusan su poder. Me parece un detalle curioso, después de todo logró quedarse aquí gracias a cierta benevolencia de las autoridades.
No obstante, sabe que sus hijos se quedarán aquí, donde han crecido y tienen su vida. También sabe que en su tierra natal las fuerzas mayores pueden actuar de forma caprichosa. El nuevo alcalde de su pueblo tiene un apodo complicado, como todos los sobrenombres rurales: «El hijo del sin vergüenza». Y este señor, para inri de Dino, ha decidido anular las corridas de toros. Gran aficionado de la lidia, la prohibición municipal le tiene frito a Dino en el Bronx, a 5.260 kilómetros de distancia.
Faltan dos años para que Dino se jubile, y quizá para ese entonces el «hijo del sin vergüenza» haya dejado la alcaldía a favor de fuerzas más deseosas de las corridas.

Comentarios ( 1)
Resulta revelador que alguien que haya escapado de la pobreza y la miseria, después de labrarse un futuro ahí quiera "retirarse" a su tierra, es decir, el bienestar alcanzado no lo ha convertido en neoyorquino. Es el denominador común de casi todos los inmigrantes, por mucho que creas que te has integrado nunca llegas a perder tus raíces, te marcan para siempre. Una faena.
Por Javier | 20 de Enero 2009 a las 04:40 AM