El tiempo en Nueva York es siempre impredecible. No sabes si vamos a tener un otoño prolongado o frío o una primavera en la que rozamos los 40 grados. Pero este año se ha reproducido el mismo patrón del año pasado: ha nevado el primer fin de semana de diciembre.
No ha sido mucho y el termómetro apenas ha rozado los cinco bajo cero.
