Todos los días de nueve a nueve vende aquí kebabs de cordero o pollo, o puedes pedir un plato con arroz en lugar de pan. En las rebanadas de pan cuesta 3,99, con arroz y refresco, 4,99. Le suele echar la salsa blanca y si se lo solicitan, la picantísima roja.
Su local ambulante está en un lugar estratégico de Queens Blvd. aunque debido a que está literalmente en un a terraza encima de una terraza, el vendaval puede ser feroz. Con temporales como el de anoche, cierra las ventanitas como si de un confesionario se tratara.
Cuenta que lleva haciendo esto más de tres años, que el negocio es de su cuñado y que debido a la crisis la gente ahora compra más.
Tiene cara de pocos amigos, quizá sea el sentido erróneo que transmite el nuevo inmigrante, pero el caso es que las muchas veces que le he comprado sus deliciosos gyros de cordero apenas sonríe y hace todo mecánicamente.
Aunque no quiere decirme de dónde es, otro cliente le aborda en francés chapurreado, diciéndole que es su empleo es muy «dangeroux» debido al frío. Habib, impasible, se limpia el sudor de la frente como respuesta. Las planchas suelen ser más feroces que la desplomada sensación térmica.

Comentarios ( 1)
No se que es más penoso, el vendedor o la gente que le compra. Me expanta esa comida.
Por javier | 28 de Diciembre 2008 a las 09:25 AM