Ayer fue el primer día completo de invierno y la verdad que no dejó nada que desear, por la tarde llegamos a los tres grados bajo cero de máxima, y cuando salí de casa estábamos a 11 bajo cero.
Como el viernes dejé el coche en la estación debido a la nevada, tuve que volver en tren. El problema de la estación de Jamaica es que sus andenes están prácticamente a la intemperie y sus salas de espera son claustrofóbicas e insalubres. Entonces se anunció que mi tren llegaría con 15 minutos de retraso.
En circunstancias que sólo parecen darse en esta ciudad, abrieron las puertas de otro tren que tuvo que esperar al atrasado para hacer transbordo, y las dejaron abiertas. Mientras, en el andén estaba una chica con un pantalón largo que apenas le llegaba a los tobillos y con medias finísimos.
La chica no tenía guantes y parecía tener mucho frío (debido al viento, la sensación térmica era de casi veinte grados bajo cero). Y así pasaron los minutos, con los pasajeros del tren que tenía ambas puertas abiertas pasando frío y con los otros pasejeros quedándonos casi pajarita en los andenes. Todo casi surreal y muy invernal.
Hoy al salir de casa la nieve de hace cinco días todavía seguía en pie. Se empezó a derretir un poco el domingo, pero entre las heladas de ayer y de esta mañana se han convertido en casi icebergs.
Como el viernes dejé el coche en la estación debido a la nevada, tuve que volver en tren. El problema de la estación de Jamaica es que sus andenes están prácticamente a la intemperie y sus salas de espera son claustrofóbicas e insalubres. Entonces se anunció que mi tren llegaría con 15 minutos de retraso.
En circunstancias que sólo parecen darse en esta ciudad, abrieron las puertas de otro tren que tuvo que esperar al atrasado para hacer transbordo, y las dejaron abiertas. Mientras, en el andén estaba una chica con un pantalón largo que apenas le llegaba a los tobillos y con medias finísimos.
La chica no tenía guantes y parecía tener mucho frío (debido al viento, la sensación térmica era de casi veinte grados bajo cero). Y así pasaron los minutos, con los pasajeros del tren que tenía ambas puertas abiertas pasando frío y con los otros pasejeros quedándonos casi pajarita en los andenes. Todo casi surreal y muy invernal.
Hoy al salir de casa la nieve de hace cinco días todavía seguía en pie. Se empezó a derretir un poco el domingo, pero entre las heladas de ayer y de esta mañana se han convertido en casi icebergs.

Comentarios ( 2)
Efectivamente, salía yo de mi casa (perdón, del departamento de Alfonso) y hacía 11 grados bajo cero. ¡11 grados bajo cero! Y cuando sopla el viento, uf.
Por JMRot | 24 de Diciembre 2008 a las 04:06 PM
Que deprimente y poco apetecible.
Por javier | 28 de Diciembre 2008 a las 09:23 AM