Cuando me dio mi bronquitis hace cuatro semanas, me siguió doliendo un poco la garganta. Era un dolor raro, pues no me afectaba la voz ni me parecía severo. Volví a ver un médico hace diez días y me recetó una bomba de antibióticos: 4.000 miligramos de amoxicilina diarios.
Mi sistema digestivo se puso como una moto, pero el dolor continuaba. El jueves por la noche me entró un ataque de ansiedad al sentir dolor al tragar. El dolor se intensificó, decidí pasar por urgencias y al final (ah, recuerdos de Peluche), derechito al especialista.
El otorrinolaringólogo me dice que es una infección de las anginas linguales que se ha pasado a la glándula linfática, pero quizá también impacte la tiroides. Total, que otro régimen de antibióticos distintos, análisis de sangre y esteroides. El viernes volveré de nuevo, pero hoy por hoy me sigue doliendo tragar.
Mi sistema digestivo se puso como una moto, pero el dolor continuaba. El jueves por la noche me entró un ataque de ansiedad al sentir dolor al tragar. El dolor se intensificó, decidí pasar por urgencias y al final (ah, recuerdos de Peluche), derechito al especialista.
El otorrinolaringólogo me dice que es una infección de las anginas linguales que se ha pasado a la glándula linfática, pero quizá también impacte la tiroides. Total, que otro régimen de antibióticos distintos, análisis de sangre y esteroides. El viernes volveré de nuevo, pero hoy por hoy me sigue doliendo tragar.

Comentarios ( 1)
Los antibioticos te dejan hecho una mier...., pero son la única alternativa, eso si no te quedarán fuerzas para celebrar lo de pasado mañana.
Por Javier | 3 de Noviembre 2008 a las 05:24 AM