En mis paseos por Nueva York siempre me había preguntado por qué al este de Central Park la calle 96 era una especie de demarcación invisible entre los pudientes y los menos pudientes. El contraste es severo en algunas avenidas, pero al pasar el domingo por Park Avenue y la 96 me percaté del motivo.
Park Avenue es la avenida más cara de la ciudad, y por mucho. Su amplio bulevar esconde soterrada una línea de tren de cercanías, Metro-North, que surge de su túnel justo al norte de la 96.
A partir de ahí la Park Avenue con esmerados bulevares y toldos de entrada señoriales con habilidosos porteros se vuelve irreconocible. La avenida se convierte, bisectada, en un ruidoso vecindario cubierto de los nada vistosos bloques de vivienda pública. Su ladrillo oscuro visto y severo y arquitectura espartana no deja lugar a dudas.
Cualquier habitante al norte de la 96 debe maldecir los trenes de Metro-North, que pasan incesantemente cada pocos minutos. Todo lo que es insospechado al sur de la 96 se convierte en dura realidad al norte.

Comentarios ( 2)
El tema no estriba tanto en la delgada línea que separa la riqueza insultante de la pobreza, sino en los sueños rotos de esos millones de habitantes que trabajan para vivir ansiando - en vano - llegar a ser ricos. Manhattan debería ser conocida, no como la gran manzana sino como la gran zanahoria con un montón de burros detrás.
Por Javier | 22 de Octubre 2008 a las 10:25 AM
Sí, ¿no me digas? En tus numerosas visitas a Nueva York y portentosa bibliografía al respecto (que debes compartir por aquí, no te cortes)has llegado a dicha conclusión. ¿O esto te lo sacas de manga intuitiva, como lo de Detroit? Como me imagino que en Madrid vives mucho más cerca de la Castellana que de Bravo Murillo, a juzgar por la parsimonia de tus comentarios, por lo menos no proyectas la impotencia de muchos que se van a la ciudad a buscar fortuna y seguro que te va de las mil maravillas en los Madriles.
Por Emilio | 24 de Octubre 2008 a las 08:31 AM