Cojeo un poco hoy porque ayer me recorrí, in toto, las dos avenidas más lujosas de Manhattan, Park Avenue y Madison Avenue. Más adelante explicaré por qué, pero el caso es que partes de Park y de Madison cubren Harlem, que en teoría es el barrio más peligroso de Manhattan. Yo, que en el pasado he sido un imán de asaltos y de robos, tiemblo un poco cuando piso Harlem, pero cada vez menos.
Ayer fue la novena vez que pisé el barrio por mi cuenta y aunque un par de miradas me han descompuesto un poco, por lo demás, nada. A veces se me olvida lo que ha cambiado esta ciudad en lo que delicuencia se refiere.
En fin, que desde la 1 de la tarde hasta las 6 y media me pateé ambas calles, 19 kilómetros y pico. Sea lo que sea Nueva York, es una ciudad que invita a caminarla, y por todos sus barrios.
Debo añadir que quizá mi mala pinta me ayudó. Me senté en la adusta (claro) escalinata de San Ignacio de Loyola en Park Avenue y la 84 para hablar con mi madre y mi hermana. Al poco rato una señora muy trajeada me preguntó que si quería algo (en el sentido de comida, dinero o ayuda espiritual, me supongo).
P.D. Durante los 34 meses que viví en España entre 1986 y 1993, me asaltaron la friolera de 8 veces.

Comentarios ( 1)
Está claro que no podrías vivir de tu imagen o quien sabe, todo es cuestión de probar, eso si llevate un cartelito. Luego puedes escribir un artículo sobre la generosidad o tacañeria de las gentes que pueblan tu particular "paraiso"
Por Javier | 21 de Octubre 2008 a las 06:10 AM