Nuestro editor nocturno presentó su renuncia hace dos semanas y entre la convención republicana de la semana pasada y esta, he tenido un horario vespertino.
Cambiar de horario no me ha sido tan difícil como creía, mientras he avanzado el reloj. Antes me levantaba diariamente a las cinco de la mañana, y he pasado en pocos días a acostarme a las 2 de la mañana y levantarme a eso de las nueve. Salvo un par de excepciones, no me siento con sueño y cuando toca el reloj las once en la oficina, ni bostezo.
Eso sí, intentar cambiarlo un poco para madrugar un poco antes ha sido casi imposible. Es como si mi organismo hubiera encontrado su nuevo margen aceptable y se negara a volverlo a mover. En fin, que es casi la una de la madrugada cuando escribo esto y no tengo ni pizca de sueño.
Cambiar de horario no me ha sido tan difícil como creía, mientras he avanzado el reloj. Antes me levantaba diariamente a las cinco de la mañana, y he pasado en pocos días a acostarme a las 2 de la mañana y levantarme a eso de las nueve. Salvo un par de excepciones, no me siento con sueño y cuando toca el reloj las once en la oficina, ni bostezo.
Eso sí, intentar cambiarlo un poco para madrugar un poco antes ha sido casi imposible. Es como si mi organismo hubiera encontrado su nuevo margen aceptable y se negara a volverlo a mover. En fin, que es casi la una de la madrugada cuando escribo esto y no tengo ni pizca de sueño.

Comentarios ( 1)
Tiene que ser muy duro volver a la 1 de la madrugada a casa
Por Javier | 13 de Septiembre 2008 a las 10:19 AM