Desde hace 16 años (con una breve excepción de nueve meses en una agencia naviera, en 1993) trabajo con la palabra escrita y hablada. Principalmente lo he hecho en castellano, y me gané la vida como periodista durante muchos años en el idioma de Cervantes.
Pero desde hace 17 meses el pan llega a casa gracias a Shakespeare, y por fin me doy cuenta que paso de ser bueno en inglés a gozar de gran comodidad con mi estilo. Ayer tuve varias entrevistas de candidatos y numerosas reuniones editoriales y me percaté que francamente me expreso bien y con soltura, al igual que al titular o cuando tengo que redactar notas sobre la marcha.
Con esto no quiero decir que sea perfecto (tampoco lo era ni lo soy con mi producto en castellano), y tengo mis trabas con las dichosas preposiciones (in y on me matan a veces), lo que pasa ahora es que me entra miedo a perder mi español. Me supongo que será irracional, aunque ha pasado antes. Cuando cabalgas tan a menudo entre varias culturas y dos idiomas, a veces se te caen las alforjas.
Lo noto también con Carlos, que como buen mexicano a veces me dice cosas que tardo un poco más en entender. Ya sea cuando me pide constantemente que me ate las agujetas o si comenta, para mi escaso entender crípticamente «¿Siempre fuiste a pasear?», me lo tengo que pensar un poco para interpretarlo de forma correcta: Me dice que me tengo que atar los cordones (a partir de ahí el otrora fabuloso título de la telenovela Agujetas de color de rosa pierde bastante encanto) y me pregunta que si verdaderamente cumplí con mi plan de irme de paseo.
Me pierde también que sea muy callado y escueto. Ser hombre de pocas palabras en conversación y periodista a la vez es malo, pero cuando la verborrea es escasa en un idioma en particular es peor.
En fin, a escribir un poco más posts soporíferos como este.
APUNTES: El título se refiere a una frase muy famosa en su día en España para los que aprendían inglés: «My taylor is rich» era, por algún motivo inescrutable, la oración de práctica sine quo non. Sí, agujetas en México significa cordones de zapatos o zapatillas, las otras son sencillamente dolor muscular (o para utilizar el DRAE, Molestias dolorosas que pueden sentirse en los músculos algún tiempo después de realizar un esfuerzo no habitual y reiterado) . A todos los imperialistas del inexistente castellano central perfecto (os conozco, no disimuléis), recuerdo que la Real Academia de la Lengua en su definición del lema pone antes los cordones que los dolores.
Pero desde hace 17 meses el pan llega a casa gracias a Shakespeare, y por fin me doy cuenta que paso de ser bueno en inglés a gozar de gran comodidad con mi estilo. Ayer tuve varias entrevistas de candidatos y numerosas reuniones editoriales y me percaté que francamente me expreso bien y con soltura, al igual que al titular o cuando tengo que redactar notas sobre la marcha.
Con esto no quiero decir que sea perfecto (tampoco lo era ni lo soy con mi producto en castellano), y tengo mis trabas con las dichosas preposiciones (in y on me matan a veces), lo que pasa ahora es que me entra miedo a perder mi español. Me supongo que será irracional, aunque ha pasado antes. Cuando cabalgas tan a menudo entre varias culturas y dos idiomas, a veces se te caen las alforjas.
Lo noto también con Carlos, que como buen mexicano a veces me dice cosas que tardo un poco más en entender. Ya sea cuando me pide constantemente que me ate las agujetas o si comenta, para mi escaso entender crípticamente «¿Siempre fuiste a pasear?», me lo tengo que pensar un poco para interpretarlo de forma correcta: Me dice que me tengo que atar los cordones (a partir de ahí el otrora fabuloso título de la telenovela Agujetas de color de rosa pierde bastante encanto) y me pregunta que si verdaderamente cumplí con mi plan de irme de paseo.
Me pierde también que sea muy callado y escueto. Ser hombre de pocas palabras en conversación y periodista a la vez es malo, pero cuando la verborrea es escasa en un idioma en particular es peor.
En fin, a escribir un poco más posts soporíferos como este.
APUNTES: El título se refiere a una frase muy famosa en su día en España para los que aprendían inglés: «My taylor is rich» era, por algún motivo inescrutable, la oración de práctica sine quo non. Sí, agujetas en México significa cordones de zapatos o zapatillas, las otras son sencillamente dolor muscular (o para utilizar el DRAE, Molestias dolorosas que pueden sentirse en los músculos algún tiempo después de realizar un esfuerzo no habitual y reiterado) . A todos los imperialistas del inexistente castellano central perfecto (os conozco, no disimuléis), recuerdo que la Real Academia de la Lengua en su definición del lema pone antes los cordones que los dolores.

Comentarios ( 2)
Emilio:
El tomar nuevos retos y asumir nuevas responsabilidades siempre nos produce una ligera sensación de ¿"nervios"? (por decirlo de alguna manera), esto es normal; ahora bien, el hecho de que estés utilizando el idioma inglés y que notes que lo haces con bastante soltura no debe de sorprenderte, toma en cuenta la preparación que tienes, la experiencia en tu trabajo y obviamente estás viviendo en Nueva York; lo que aprecio en este post es que estás satisfecho con el trabajo que realizas y que quieres compartirlo con los demás, aunque no dejas de ser modesto.
Y por cuanto a las expresiones de Carlos, recuerda que el idioma español tiene sus regionalismos, aún en España, así que Carlos todavía tiene mucho por compartirte en este aspecto.
Reciban un afectuoso saludo desde México.
Atentamente
Manuel.
Por Manuel | 19 de Septiembre 2008 a las 12:41 PM
Queda fuera de duda que el "siempre fuiste a pasear" es incorrecto, salvo que quieras expresar un hecho del pasado en relación con otra situación, aunque mejor sería decir, siempre ibas a pasear. En cualquier caso, la diversidad del lenguaje lleva la confusión cuando no a la risa, con lo agradable que es que por lo menos nos entendamos en el mismo idioma, pero ni eso.
Por javier | 21 de Septiembre 2008 a las 04:58 AM