A finales del siglo XVII, Josseph de la Vega (nombre de pluma de José Penso de la Vega, un cordobés que se expatrió ya que a la Santa Madre Iglesia no le gustaba su confesión hebrea) escribió un tratado sobre el mercado de valores de Ámsterdam.
En esas meditaciones, De la Vega definió la figura del inversor toro y del inversor oso. Mientras el toro es alcista, exagerado y optimista, el oso es excesivamente conservador, bajista y pesimista.
Ambos personajes de la fábula forjaban la fuerza del mercado. Cuando uno despuntaba el otro servía para disminuir su fuerza, y viceversa.
El concepto del mercado toro (o bull market) prosperó en inglés, y pese a las advertencias sobre la vehemencia de De la Vega, es el símbolo actual de Wall Street (cerca de la calle hay una estatua de un toro y la recién deshinchada Merrill Lynch tiene como blasón un bovino).
Haciendo caso omiso a la fábula original, los mercados exhuberantes se pasaron de la raya, aceptando riesgos que en cualquier otra época de moderación hubieran sido rechazados.
Total, el gobierno, sin osos, acaba pagando el pato de los toros.
En esas meditaciones, De la Vega definió la figura del inversor toro y del inversor oso. Mientras el toro es alcista, exagerado y optimista, el oso es excesivamente conservador, bajista y pesimista.
Ambos personajes de la fábula forjaban la fuerza del mercado. Cuando uno despuntaba el otro servía para disminuir su fuerza, y viceversa.
El concepto del mercado toro (o bull market) prosperó en inglés, y pese a las advertencias sobre la vehemencia de De la Vega, es el símbolo actual de Wall Street (cerca de la calle hay una estatua de un toro y la recién deshinchada Merrill Lynch tiene como blasón un bovino).
Haciendo caso omiso a la fábula original, los mercados exhuberantes se pasaron de la raya, aceptando riesgos que en cualquier otra época de moderación hubieran sido rechazados.
Total, el gobierno, sin osos, acaba pagando el pato de los toros.

Comentarios ( 1)
No te equivoques, no es el gobierno el que va a "pagar" los platos rotos, sino tu y los millones de contribuyentes. Personalmente podría asumir la filosofía de que es el "mal menor" simpre que dejasen sin un centavo a todos los grandes ejecutivos de las empresas que fracasaron con sus inversiones, sino me parecería una estafa social. Por cierto OBAMA es partidario de que sea el dinero de los contribuyentes el que pague esos platos rotos. Ya sabes, haz un pequeño fondo en tu economía para "salvar" a los AIG, Merril linch etc..
Por javier | 21 de Septiembre 2008 a las 05:10 AM