Es la zona más remota de Manhattan. Inwood Hill tiene su mayor colección de robles y tulíperos, aparte de fauna. Pero cuando lo visité ayer, me percaté de una tendencia prevalente en los parques de la ciudad: todos los senderos están asfaltados.A finales de los años 20, un hombre se convirtió en plenipotenciario del transporte y parques de la ciudad. Robert Moses, gestor sine quo non, empezó a construir parques masivamente, al igual que puentes y carreteras.
Esta capacidad de recursos y acumulación de poder (en su cénit Moses ostentó 12 cargos distintos simultáneamente) en manos de alguien menos capacitado hubiera fracasado, pero durante años Moses se dedicó a construir parques y autopistas.
Entre los muchísimos problemas de la labor de Moses fue su visión de parques: zonas de recreo que debían ser accesibles y transitadas por vehículos. Las reservas naturales fueron apartadas como zonas verdes y, en gran cuantía, asfaltadas o pavimentadas. Ver un sendero de tierra en la ciudad es tan extraordinario como ver un león fuera del zoo.
Y las distintas responsabilidades de Moses tampoco favorecieron a la madre naturaleza. A finales de los años 20, decidió construir una autopista y puente por todo Inwood Hill, la última zona silvestre de Manhattan. Varios activistas presentaron planes alternativos, más urbanos y baratos, pero Moses se burló de ellos y decidió cargarse Inwood Hill. Por algún misterio, la forma de pavimentar todo parque y sendero sigue en pie 40 años después de que Moses fuera apartado de su poder, cargo por cargo.

Comentarios ( 1)
Lastima que no deshicieran sus destrozos. El problema de acumular mucho poder es que la gente pretende hacer un mundo "a su manera" sin importarle los demás.
Por Javier | 21 de Agosto 2008 a las 11:04 AM