Hace dos meses se cumplió el décimo aniversario de mi primer gran viaje por carretera en Estados Unidos. Como fue la tónica de este tipo de cosas, fue una burrada: 8 estados, 5.950 kilómetros en 14 días. Lo repetí en mayor escala varias veces, tanto en este país como en México, pero creo que le guardo un cariño especial, fue donde trepé picos y visité lo que es el parque nacional más espectacular que he conocido: Yellowstone.
Además, iba con presupuesto de reportero, que en aquel entonces eran unos menguadísimos 27.000 dólares brutos (netos acaban siendo unos 19.000) trabajando para El Nuevo Herald.
Como soy muy tiquismiquis para ese tipo de cosas, conservo una hoja de gastos. El viaje, con avión, alquiler de coche (un Geo Metro, versión estadounidense del Yugo), comida, gasolina, gastos de acceso y hospedaje incluidos, me salió por apenas 1.500 dólares.
En gasolina me gasté 121,52 dólares. Hoy por hoy esa cifra se cuadruplicaría como poco, sobre todo si se tiene en cuenta que las mayorías de las agencias de alquiler tienen coches con rendimiento menor. Me gasté más en comida, y eso que busqué los alimentos más baratos posibles.
Me propuse quedarme en moteles y hoteles que costaran menos de 35 dólares la noche, y por lo general lo logré. Pero total, el mismo viaje me saldría actualmente por lo menos en 3,500 dólares.
Todo esto parece una batallita distante de abuelo chocho, pero hay que tener en cuenta que fue hace apenas 10 años. El costo para los viajeros se ha puesto mucho más caro en una década.
Además, iba con presupuesto de reportero, que en aquel entonces eran unos menguadísimos 27.000 dólares brutos (netos acaban siendo unos 19.000) trabajando para El Nuevo Herald.
Como soy muy tiquismiquis para ese tipo de cosas, conservo una hoja de gastos. El viaje, con avión, alquiler de coche (un Geo Metro, versión estadounidense del Yugo), comida, gasolina, gastos de acceso y hospedaje incluidos, me salió por apenas 1.500 dólares.
En gasolina me gasté 121,52 dólares. Hoy por hoy esa cifra se cuadruplicaría como poco, sobre todo si se tiene en cuenta que las mayorías de las agencias de alquiler tienen coches con rendimiento menor. Me gasté más en comida, y eso que busqué los alimentos más baratos posibles.
Me propuse quedarme en moteles y hoteles que costaran menos de 35 dólares la noche, y por lo general lo logré. Pero total, el mismo viaje me saldría actualmente por lo menos en 3,500 dólares.
Todo esto parece una batallita distante de abuelo chocho, pero hay que tener en cuenta que fue hace apenas 10 años. El costo para los viajeros se ha puesto mucho más caro en una década.

Comentarios ( 1)
Está claro que ahora soplan malos vientos, todo es mucho más caro y la inflacción se ha comido una buena parte del poder adquisitivo de los salarios. En realidad los últimos 7 u 8 años fueron un espejismo, incluso mucha gente se creyó que era más o menos rica, la realidad era que se vivía a credito y se confundíó deber con tener. Ahora las aguas han vuelto a su cauce, los ricos son muy pocos, vamos lo de siempre.
Por Javier | 12 de Julio 2008 a las 11:26 AM