Salgo del metro en mi estación, y salen conmigo dos chicas con equipaje y cara de indecisas. Al subir las escaleras me siento mal y les pregunto:
Yo (en inglés): ¿Te puedo ayudar?
Chica n° 1 (en inglés): Sí, buscamos el tren E, para ir al aeropuerto.
Yo: Enseguida para en la vía de la derecha.
Chica n° 2 (en buen acento madrileño): ¡No le hagas caso! El cartel dice que el E se coge en esa vía (la de la izquierda). Nos está engañando...
Yo (en mejor acento aún): Sí, mira, pero si te lees todo el cartel, te darás cuenta que el E sólo para en esa vía entre semana. Los fines de semana para en la vía de la derecha.
Chicas 1 y 2: Ah, gracias.
Yo (en inglés): ¿Te puedo ayudar?
Chica n° 1 (en inglés): Sí, buscamos el tren E, para ir al aeropuerto.
Yo: Enseguida para en la vía de la derecha.
Chica n° 2 (en buen acento madrileño): ¡No le hagas caso! El cartel dice que el E se coge en esa vía (la de la izquierda). Nos está engañando...
Yo (en mejor acento aún): Sí, mira, pero si te lees todo el cartel, te darás cuenta que el E sólo para en esa vía entre semana. Los fines de semana para en la vía de la derecha.
Chicas 1 y 2: Ah, gracias.

Comentarios ( 2)
¡Ay! ¡Cómo me reí con esta entrada! Es cierto que casi nadie se para a leer los cartelitos que están en los andenes... ¡tampoco los locales!
¡Un saludo!
Por Tomás | 27 de Julio 2008 a las 05:11 PM
Me parece de divan de siquiatra, el pensar que alguien te pueda engañar dolosamente al preguntar por una dirección, no que pueda equivocarse sino que te engañe. Cuantas "putadas" le habrán hecho a esa chica para que piense así. Mejor que se quede en su casa con su mamá.
Por Javier | 28 de Julio 2008 a las 04:03 AM