Están en todas partes, y algunas veces donde no deben estar. En dirección contraria en las grandes avenidas, subidos a las aceras, toreándose los semáforos rojos y en el caso de Manhattan, apropiándose de Central Park tras la desaparición de los vehículos en muchos de sus bulevares.
En dicho parque existe una guerra frontal y sin cuartel entre ciclistas y peatones, como señaló hace poco la revista New York. De hecho, ahora los ciclistas que no respeten el código de circulación cuando van en los carriles son multados en Central Park.
Entiendo que en una ciudad como esta hay que declararle la guerra al automóvil, pero la consecuencia no debe ser tener al peatón como víctima. Algunos que van en bici demuestran la misma prepotencia y desprecio a las leyes que el peor de los conductores.
En dicho parque existe una guerra frontal y sin cuartel entre ciclistas y peatones, como señaló hace poco la revista New York. De hecho, ahora los ciclistas que no respeten el código de circulación cuando van en los carriles son multados en Central Park.
Entiendo que en una ciudad como esta hay que declararle la guerra al automóvil, pero la consecuencia no debe ser tener al peatón como víctima. Algunos que van en bici demuestran la misma prepotencia y desprecio a las leyes que el peor de los conductores.

Comentarios ( 1)
Son unos prepotentes, pero se tragan toda la polución. Es uno de los sindromes de algunos urbanitas, se lo quieren montar en la ciudad como si estuvieran en un pueblo o en el campo. Pobres desgraciados.
Por Javier | 26 de Julio 2008 a las 01:28 PM