Al acercarme a casa me planteé continuar con mi rutina de entre semana, descansar y estar a gusto en mi casita. Total, me había despertado a las 5 de la mañana, como siempre, y ya eran pasadas las 5:30. Pero uno no cumple 40 años todos los días, y menos en Nueva York.
Decidí ir a comer el mejor cheescake de la ciudad a Junior's, en Brooklyn, y posteriormente ir por el puente de Brooklyn a pie hasta Manhattan. Digamos que el cuerpo acostumbrado a la rutina no se prestó mucho al principio y el lentísimo metro tampoco. Pero había que bajar el delicioso cheescake.
Para los cuatro kilómetros de paseo apenas tengo palabras. Ver Manhattan siempre me emociona un poco, y de noche con las luces los rascacielos están impresionantes. Si a eso se le añade cruzar como peatón uno de los puentes más emblemáticos del mundo, acaba siendo uno de los muchos momentos mágicos, conmovedores, que he tenido en esta ciudad.

Comentarios ( 4)
¡Muchas felicidades por los 40 añitos y a disfrutarlos! Eso no es nada, estás en el mejor momento de la vida ;) ¡Precioso paseo! ¡Qué envidia!
Un saludo.
Por Tomás | 27 de Junio 2008 a las 01:13 AM
A mi me parece inquietante con la fiera de NY ahí al fondo, una ciudad devoradora de sueños
Por Javier | 27 de Junio 2008 a las 09:52 AM
A mí me devoró el sueño nada más llegar a casa...pero bueno, yo creo que aunque una gran ciudad obviamente ha devorado tu sueño (y optimismo), Javier, no quiere decir que suceda para todos por igual.
Por Emilio
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27 de Junio 2008 a las 10:04 AM
¡¡¡Felicidades primo!!!
Por Roberto (primo) | 28 de Junio 2008 a las 02:21 AM