De niño, me cerré a la idea de atarme los cordones de las zapatillas. Sencillamente me convencí de que era un concepto superior a mis habilidades y hasta los 12 años no aprendí a atármelos.
De igual manera, durante años pensé que jamás aprendería a conducir, que era imposible aprender. Suspender el examen práctico dos veces en el temible centro de exámenes de la DGT en Móstoles no me ayudó mucho. Pero aprender, aprendí, aunque sigo siendo bastante distraído al volante.
Hace algunos años la gente me decía que sabiendo inglés, debía irme a los medios en ese idioma, ya que los de español aparte de no ser muy serios pagan muy mal. No me atrevía. Por fin el año pasado decidí dar el salto, y entré como subidirector en Newsday.com. Me acaban de nombrar director.
Algunos me preguntan por qué suelo ser tan optimista con mis consejos, y mi respuesta es que soy bastante posibilista. Es innegable que las cosas van a salir mal y que uno se lo tiene que currar siempre. Pero fuera de eso, decir que se puede, repetirte que es posible, nunca viene mal.
Al final, podrás ver las barreras autoimpuestas tan ridículas como el darse por vencido para aprender a atarse los cordones de los zapatos.
De igual manera, durante años pensé que jamás aprendería a conducir, que era imposible aprender. Suspender el examen práctico dos veces en el temible centro de exámenes de la DGT en Móstoles no me ayudó mucho. Pero aprender, aprendí, aunque sigo siendo bastante distraído al volante.
Hace algunos años la gente me decía que sabiendo inglés, debía irme a los medios en ese idioma, ya que los de español aparte de no ser muy serios pagan muy mal. No me atrevía. Por fin el año pasado decidí dar el salto, y entré como subidirector en Newsday.com. Me acaban de nombrar director.
Algunos me preguntan por qué suelo ser tan optimista con mis consejos, y mi respuesta es que soy bastante posibilista. Es innegable que las cosas van a salir mal y que uno se lo tiene que currar siempre. Pero fuera de eso, decir que se puede, repetirte que es posible, nunca viene mal.
Al final, podrás ver las barreras autoimpuestas tan ridículas como el darse por vencido para aprender a atarse los cordones de los zapatos.

Comentarios ( 1)
Suena muy al "sueño americano" y tiene muchas lecturas, algunas estupendas
Por javier | 30 de Abril 2008 a las 10:13 AM