Hay una tira de Mafalda en la cual la niña se monta en un autobús que promete llevar a «la prosperidad y al progreso». El vehículo se mete cada vez en carreteras más difíciles pero su conductor siempre asegura que están a punto de llegar al deseado destino.
Algo similar sucede en Irak, donde el señor Bush y sus aliados aseguran que la paz y la democracia están a la vuelta de la esquina.
Vayamos por partes: El ejército de Estados Unidos ha ganado dos veces ya en Irak. La primera fue al invadir en 2003 y derrotar a Saddam Hussein, y la segunda estos últimos ocho meses al pacificar al país como han podido.
Eso es innegable desde el punto de vista militar. Pero desde el punto de vista político es insuficiente. Y no por ellos, sino porque históricamente Irak es inviable sin muchísima mano dura y porque sus aliados en el gobierno son unos sectarios.
El otro día entrevistaban al general Petreus y le preguntaron qué le parecía que Irán hubiera tenido un papel importante en el alto el fuego que frenó las ofensivas de Basora y Kirkuk. Contestó que ya se sabe que Irán está infiltrándose en el gobierno, que ya contaban con eso. Y se queda tan ancho.
Las tropas estadounidenses consiguieron la segunda paz para que luego sus socios en el gobierno la echaran por la borda. Cierto, tuvieron que hacer la vista gorda de las asociaciones con Irán y también pagar a varias tribus para que no les dispararan, pero en la guerra todo vale. Ahora ven sus esfuerzos despeñarse por la naturaleza facciosa de la política interna iraquí.
Si dijéramos que esto era nuevo e impredecible se justificaría un poco más. Pero lo mismo le ocurrió al imperio británico al intentar algo parecido en los años 20. Y echarle la culpa a Al Qaeda es tan poco ingenioso como muy desvergonzado. Con una invasión inteligente y una retirada paulatina de tropas en 2003, antes de que se estableciera el descontento, las cosas hubieran ido mucho mejor. Al parecer el señor Bush dice que las buenas intenciones y la inteligencia (en todos los sentidos de la palabra) están peleados. Discrepo.
Ya, para utilizar un símil regional, el genio se ha salido de la lámpara. EE.UU. sólo puede poner parches, y a medida que se agudice la situación económica aquí, gastar casi 200.000 millones al año en la aventura iraquí va a ser insostenible en el sentido económico y político. Otro pequeño milagro que la logrado Bush es que hasta el momento no lo haya sido, pero ya pronto va a cantar otro gallo con las verdades del barquero.
Algo similar sucede en Irak, donde el señor Bush y sus aliados aseguran que la paz y la democracia están a la vuelta de la esquina.
Vayamos por partes: El ejército de Estados Unidos ha ganado dos veces ya en Irak. La primera fue al invadir en 2003 y derrotar a Saddam Hussein, y la segunda estos últimos ocho meses al pacificar al país como han podido.
Eso es innegable desde el punto de vista militar. Pero desde el punto de vista político es insuficiente. Y no por ellos, sino porque históricamente Irak es inviable sin muchísima mano dura y porque sus aliados en el gobierno son unos sectarios.
El otro día entrevistaban al general Petreus y le preguntaron qué le parecía que Irán hubiera tenido un papel importante en el alto el fuego que frenó las ofensivas de Basora y Kirkuk. Contestó que ya se sabe que Irán está infiltrándose en el gobierno, que ya contaban con eso. Y se queda tan ancho.
Las tropas estadounidenses consiguieron la segunda paz para que luego sus socios en el gobierno la echaran por la borda. Cierto, tuvieron que hacer la vista gorda de las asociaciones con Irán y también pagar a varias tribus para que no les dispararan, pero en la guerra todo vale. Ahora ven sus esfuerzos despeñarse por la naturaleza facciosa de la política interna iraquí.
Si dijéramos que esto era nuevo e impredecible se justificaría un poco más. Pero lo mismo le ocurrió al imperio británico al intentar algo parecido en los años 20. Y echarle la culpa a Al Qaeda es tan poco ingenioso como muy desvergonzado. Con una invasión inteligente y una retirada paulatina de tropas en 2003, antes de que se estableciera el descontento, las cosas hubieran ido mucho mejor. Al parecer el señor Bush dice que las buenas intenciones y la inteligencia (en todos los sentidos de la palabra) están peleados. Discrepo.
Ya, para utilizar un símil regional, el genio se ha salido de la lámpara. EE.UU. sólo puede poner parches, y a medida que se agudice la situación económica aquí, gastar casi 200.000 millones al año en la aventura iraquí va a ser insostenible en el sentido económico y político. Otro pequeño milagro que la logrado Bush es que hasta el momento no lo haya sido, pero ya pronto va a cantar otro gallo con las verdades del barquero.

Comentarios ( 1)
Pues como gane el candidato republicano todo va a seguir igual, si por el contrario, gana alguno de los dos democratas, necesitará mucho valor para retirarse, y estallará una guerra civil en Irak, con consecuencias imprevisibles para occidente.
Por javier | 16 de Abril 2008 a las 09:46 AM