Llegué a casa hecho polvo (o derringlado) pero en lugar de echarme a ver la tele preferí salir. Nos fuimos a cenar a Alcalá, pegadito a la ONU, y después a dar un paseo hasta Bryant Park.
En plena ciudad y al lado de la Biblioteca Central, casi siempre es un centro de actividad nocturna, ya sea pista de patinaje sobre hielo o ciclo fílmico. Pero anoche a las 10 estaba apagadito, con sus mesas vacías.
Su silencio era un estudio de contraste con la bulla de Times Square. No nos quedamos mucho, pero fue un instante mágico, de esos que te da la ciudad de sopetón y lo agradeces. Y no hay nada como estar metido mucho tiempo en la redacción y luego salir a recorrerte tres kilómetros de Nueva York.
Por cierto, Alcalá muy bien, aunque mejor se evita el mejunje aguado que es su sangría. Derechito a mi mapa de restaurantes favoritos.

Comentarios ( 1)
lo de Sean Bel ha tenido muy poco eco por aqui, a mi me parece terrible acribillar a una persona desarmada y que te declaren inocente. Podría pasarle a cualquiera... en USA claro.
Por javier | 28 de Abril 2008 a las 04:11 AM