Hace algún tiempo hablé que quería rescatar unas palabras que decía mi abuela materna, principalmente menester. El otro día me acordé de algo que sólo he oído en labios de mi madre: pelendengue.
Pelendengue es una variante de perendengue, palabra hermanada con pendiente: viene del latín pendere. Aunque tiene varias acepciones, mi madre sólo emplea una (la última en el DRAE): Requilorios, dificultades, trabas. Durante mucho tiempo pensé que era un valencianismo que se le había colado, pero aunque la voz con ele es posiblemente común en las zonas de habla castellana de Valencia, la palabra tiene sus méritos.
Por cierto, al leer la Reserva de Palabras creada por la Escuela de Escritores de Madrid y la Escola d'Escriptura del Ateneo Barcelonés, me fijo en sus finalistas. Teóricamente son palabras que según ambas organizaciones «han caído en desuso y los términos que los hablantes encuentran amenazados».
Pero al ver las finalistas, hay varias que tienen muy buena salud a este lado del océano (y curiosamente, sobre todo en Puerto Rico):
Estas fueron las palabras que más votos recibieron:
1 bochinche
2 gaznápiro
3 alféizar
4 zangolotino
5 zaguán
6 damajuana
7 botarate
8 balde
9 escuchar
10 cachivache
11 alcancía
12 hogaño
13 cáspita
14 andancio
15 cascarrias
La 1, 5, 6 y 11 tienen cierta popularidad en el Caribe, y todas en Puerto Rico. Balde y escuchar son bastante más comunes en América Latina (donde apenas se emplea la construcción «¿me oyes?»). Y un cubano, por ejemplo, jamás entendería hucha: todos ponen sus ahorros infantiles en las alcancías.
Quizá la ironía yace en que estos puristas verán su querido idioma ser rescatado, en parte (glub) por la inmigración. Y como ya se dijo en los comentarios el año pasado, se nota que los padrinos de estas palabras no conocen las variantes regionales y el rico vocabulario andaluz (donde las alcancías son también muy conocidas).
Quizá sea un poco malaje al decirlo, pero están un poco esnorta'os; me callo antes de que me den una estallina cibernética.
Pelendengue es una variante de perendengue, palabra hermanada con pendiente: viene del latín pendere. Aunque tiene varias acepciones, mi madre sólo emplea una (la última en el DRAE): Requilorios, dificultades, trabas. Durante mucho tiempo pensé que era un valencianismo que se le había colado, pero aunque la voz con ele es posiblemente común en las zonas de habla castellana de Valencia, la palabra tiene sus méritos.
Por cierto, al leer la Reserva de Palabras creada por la Escuela de Escritores de Madrid y la Escola d'Escriptura del Ateneo Barcelonés, me fijo en sus finalistas. Teóricamente son palabras que según ambas organizaciones «han caído en desuso y los términos que los hablantes encuentran amenazados».
Pero al ver las finalistas, hay varias que tienen muy buena salud a este lado del océano (y curiosamente, sobre todo en Puerto Rico):
Estas fueron las palabras que más votos recibieron:
1 bochinche
2 gaznápiro
3 alféizar
4 zangolotino
5 zaguán
6 damajuana
7 botarate
8 balde
9 escuchar
10 cachivache
11 alcancía
12 hogaño
13 cáspita
14 andancio
15 cascarrias
La 1, 5, 6 y 11 tienen cierta popularidad en el Caribe, y todas en Puerto Rico. Balde y escuchar son bastante más comunes en América Latina (donde apenas se emplea la construcción «¿me oyes?»). Y un cubano, por ejemplo, jamás entendería hucha: todos ponen sus ahorros infantiles en las alcancías.
Quizá la ironía yace en que estos puristas verán su querido idioma ser rescatado, en parte (glub) por la inmigración. Y como ya se dijo en los comentarios el año pasado, se nota que los padrinos de estas palabras no conocen las variantes regionales y el rico vocabulario andaluz (donde las alcancías son también muy conocidas).
Quizá sea un poco malaje al decirlo, pero están un poco esnorta'os; me callo antes de que me den una estallina cibernética.

Comentarios ( 2)
En Argentina, bochinche, damajuana, balde, zaguán y alcancía son bastantes comunes.
Excelente blog!
Por Jotaelte | 19 de Abril 2008 a las 07:10 PM
Al final todo se reduce al entorno, nivel social y país en el que vivas. El lenguaje y la forma de hablar te sitúan automáticamente en un determinado nivel social, y ya se sabe estas arriba o abajo. No conozco a nadie que quiera estar en el escalón social más bajo, pero casi todos los están.
Por javier | 20 de Abril 2008 a las 05:38 AM