Durante los primeros 30 años de mi vida, fui un lampiño. Al verme las piernas, la gente pensaba que me las afeitaba y cosas por el estilo. Aparte de tenue, mi vello en los brazos y piernas era casi rubio, y muy poco discernible.
Por ejemplo, esta foto de la izquierda me la tomé el 7 de mayo de 1998 (el cumpleaños de mi hermana Margarita, por cierto) en el ferrocarril de cremallera que sube a Pike's Peak, en Colorado. Llevaba 14 días sin afeitarme, y estaba a un mes de cumplir los 30 años.
Una década después, me tengo que afeitar todos los días. Es un verdadero engorro, la verdad. Y lo peor es que si me paso tres o cuatro días sin rasurarme, lo que verdaderamente sale es la perilla. Eso sí, en las piernas y brazos todavía parezco un prepubescente. Quizá en 10 años más...
Por ejemplo, esta foto de la izquierda me la tomé el 7 de mayo de 1998 (el cumpleaños de mi hermana Margarita, por cierto) en el ferrocarril de cremallera que sube a Pike's Peak, en Colorado. Llevaba 14 días sin afeitarme, y estaba a un mes de cumplir los 30 años.Una década después, me tengo que afeitar todos los días. Es un verdadero engorro, la verdad. Y lo peor es que si me paso tres o cuatro días sin rasurarme, lo que verdaderamente sale es la perilla. Eso sí, en las piernas y brazos todavía parezco un prepubescente. Quizá en 10 años más...

Comentarios ( 2)
Te falta más de un hervor
Por javier | 2 de Marzo 2008 a las 01:14 PM
Me interezo muchisimo tu historia... pero me gustaria si te es posible saber un poco mas, asi que te ruego me envies un poco mas de informacion... cuidate y que estes bien...
Por Angel Blanco | 3 de Marzo 2008 a las 02:20 AM