Hace poco más de cuatro años, mientras visitaba esta ciudad en pleno invierno, me enamoré de la vista panorámica de Brooklyn Heights. El barrio, tranquilo y señorial, mira desde un pequeño cerro los rascacielos de Manhattan.
Aunque apenas están a 900 metros de distancia, ambos parecen distintos planetas. «Si algún día vivo en Nueva York», pensé, «me encantaría vivir aquí». Fue la primera vez que analicé en serio vivir en Nueva York. Tres años y poquito más, lo logré. Resido en otra parte de la ciudad por cuestiones estratégicas.
Pero hoy nos hemos dado un paseo por el barrio otra (la quinta ocasión en ocho meses) vez, inspeccionando más sus calles apacibles y confirmando una vez más que aunque esté a una estación de metro de la bulliciosa Wall Street, en realidad es otro mundo y otro rollo.
Claro, no estoy solo al querer vivir aquí. El cercano centro financiero cotiza mucho las vistas panorámicas de la ciudad y los precios no son nada baratos. Pero sigo soñando. No dudo que algún día viviré aquí. Si es que no se me pasa la manía de querer vivir en Chelsea, claro.

Comentarios ( 1)
Es como vivir a las puertas de la jungla y ver todos los días el montruo de enfrente.
Por javier | 5 de Febrero 2008 a las 06:21 AM