Al sur de Brooklyn Heights está el barrio de Red Hook. Los entendidos aseguraban que el dilapidado lugar, que tiene una rara combinación de vivienda pública, naves industriales lúgubres y muelles destartalados, sería el nuevo centro chic.
Después de todo, lugares más o menos peligrosillos o en estado de ruina fueron asimilados por la clase bohemia para luego convertirse en barrios claros. El Village, Alphabet City (perdón, East Village), Williamsburg y hasta partes de Harlem vivieron el fenómeno (que expulsó a sus residentes originales). En Miami se vivió algo parecido en South Beach.
A medidados de los 2000 vaticinaron que Red Hook era el nuevo enclave chic. Abrieron bistros, bares con músicos y todo tipo de local bohemio. Hasta Ikea decidió construir su mole de tienda (la única en el término municipal de Nueva York) en un muelle abandonado.
Pero los pobres y criminales no se fueron a ninguna parte. El barrio siguió siendo peligroso, los artistas, poetas y músicos pasaron de la zona (no tiene parada propia de metro) y los pioneros in de la zona fueron cerrando sus puertas. Ayer paseamos por la zona y daba una combinación de miedo y asco. Memorias de una plaza de Chueca a finales de los 80.
Ahora lo que queda son varios locales vacíos, un pequeño núcleo foráneo que se asimilará o irá, y una deliciosa tienda de pasteles de limones verdes de los Cayos. Ah, y se me olvidaba, la mejor vista de la Estatua de la Libertad, que mira directamente al barrio.
Y un IKEA cuya existencia, aunque no ha sido inaugurada aún, está en entredicho. ¿Sortearán los conductores a los jóvenes pobres que juegan en la calle para comprar sus preciosos muebles sin armar? No lo sé, pero me parece a mí que no pisaremos la tienda cuando abra sus puertas este verano.
Después de todo, lugares más o menos peligrosillos o en estado de ruina fueron asimilados por la clase bohemia para luego convertirse en barrios claros. El Village, Alphabet City (perdón, East Village), Williamsburg y hasta partes de Harlem vivieron el fenómeno (que expulsó a sus residentes originales). En Miami se vivió algo parecido en South Beach.
A medidados de los 2000 vaticinaron que Red Hook era el nuevo enclave chic. Abrieron bistros, bares con músicos y todo tipo de local bohemio. Hasta Ikea decidió construir su mole de tienda (la única en el término municipal de Nueva York) en un muelle abandonado.
Pero los pobres y criminales no se fueron a ninguna parte. El barrio siguió siendo peligroso, los artistas, poetas y músicos pasaron de la zona (no tiene parada propia de metro) y los pioneros in de la zona fueron cerrando sus puertas. Ayer paseamos por la zona y daba una combinación de miedo y asco. Memorias de una plaza de Chueca a finales de los 80.
Ahora lo que queda son varios locales vacíos, un pequeño núcleo foráneo que se asimilará o irá, y una deliciosa tienda de pasteles de limones verdes de los Cayos. Ah, y se me olvidaba, la mejor vista de la Estatua de la Libertad, que mira directamente al barrio.
Y un IKEA cuya existencia, aunque no ha sido inaugurada aún, está en entredicho. ¿Sortearán los conductores a los jóvenes pobres que juegan en la calle para comprar sus preciosos muebles sin armar? No lo sé, pero me parece a mí que no pisaremos la tienda cuando abra sus puertas este verano.

Comentarios ( 1)
Es lo malo de las modas, que aveces no cuajan, pero basta para que alguien "famoso" se vaya a vivir ahi para que le siga una legion de tontos
Por javier | 5 de Febrero 2008 a las 06:28 AM